Sobre libro: Teodora y el emperador, por Harold Lamb

Libro 10 de 2018

 

Teodora la emperatriz de Bizancio, tiene una inquisitiva y práctica inteligencia, fruto de iniciar su vida en las ínfimas condiciones de hija de Acacio, cuidador de osos en el hipódromo de Constantinopla y de una madre actriz cuyo quehacer era, digamos, complicado. Poco a poco, luego de redimirse en su labor como cipriana (experta en las artes de la diosa Venus) logra llegar a conocer a Pedro Sabbatius, el hijo de un campesino macedonio, nacido en Skopje y futuro emperador Justiniano por allá en el 527 AD. En su tiempo, la “cosa política” tuvo la tensión de los enfrentamientos con los ostrogodos en Italia, con el Papa Vigilio por temas de doctrina religiosa, con el rey persa Cosroes; tuvo la fortuna de contar con un enorme interés por la historia antigua de Roma y su legislación, de donde poco a poco y con la ayuda del experto Triboniano, logró plasmar el Corpus iuris civilis, de tanto impacto en la edad media, en la concepción legalista de la iglesia en la baja edad media, y luego en el código napoléonico…..

Además tuvo la fortuna de contar con uno de los mejores militares de todos los tiempos, el general o drongario Belisario, con una especie de canciller con atribuciones militares que fué Narsés y con un suministrador de fondos de impuestos, el oscuro Juan de Capadocia. De no haber sido por Teodora, Justiniano hubiera claudicado durante el levantamiento civil de las facciones verde y azul del hipódromo, la llamada revolucion Niká, porque ese era el grito  de la masa…. Niká o victoria (de aquí viene la mala pronunciación de Naik/Nike). Y Teodora, cuyo nombre significa el Don de Dios, también ayudó desde el poder para que Antimio, como patriarca de la iglesia ortodoxa se mantuviera cercano.

Impacto de este libro: Constantinopla Bizancio presenta un quehacer político de gente que llegó desde la base del sistema social de la época.

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Sobre libro: Historia de la filosofía japonesa.

Estudié algo de japonés hace algunos años, de modo que la cultura japonesa me es atractiva. Esa fué una de las varias razones para leer este material.
Para hablar de filosofía japonesa, es necesario conocer un poco el medio religioso de Japón, Nihon, el país del sol naciente, donde hubo el cruce de tres corrientes: el sintoísmo, el confucianismo y el budismo.
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Crédito de imagen: https://pixabay.com/en/sun-mt-fuji-japan-landscape-2297961/
Hubo mucho tiempo de sintoísmo (el camino de Dios), luego en la interacción con China, el reino del medio o Chuugoku, entra en contacto el budismo, el cual es introducido a la fuerza y con el budismo, viene la idea del infierno y del pecado….. luego el confucianismo, que predica la aceptación del orden social, lo cual le sienta de maravilla al régimen de los samurai, donde la dinastía Tokugawa rige durante varios siglos en los cuales ocurre la llegada de San Francisco Javier, y luego la supresión del contacto con Europa….
Algunos escritores japonenes que me acuerdo (aunque no he leído de ellos), Yasunari Kawabata, Yukio Mishima (el que hacía culto de samurai) y Kensaburo Ooe. El primero y el tercero, merecidamente ganadores del Nobel de literatura. Y otro, Tetsuroo Watsuji, que hace muchos calendarios, leí en un suplemento de lecturas dominicales, como el autor de los conceptos de ciclicidad y mutualismo….
Y otro impresionante autor es Kitaroo Nishida, escribió mucho sobre filosofía en la época de la guerra, y en su diario personal consigna los terribles bombardeos de la guerra total ejecutada por los terribles B29. Los incendios devastadores que hubo en Tokio y otras ciudades; con la pérdidas de sus hijas y de su esposa, encontró la fuerza interior para describir a Dios en función del misticismo, de San Juan de la Cruz, de San Pablo, enfatizando el momento de la trascendencia, ese momento de unirse con todo, para abarcarlo todo, como en aquella discusión en Amistad con Dios de Neal Walsh……
Y el nombre de Kitaroo Nishida se parece mucho al de Amane Nishi, otro de los filósofos japoneses que más influencia han tenido, este particularmente por haber traducido al japonés varios de los términos filosóficos de occidente, en la época de la apertura Meiji, luego de 1868.
Kitaroo Nishida también escribió sobre un tema que me es muy querido, la autoconciencia (me evoca el tema de la mente autoconsciente, por Eccles y Popper); la palabra que el emplea para esto es jikaku, y la equipara a lo que el llama experiencia pura (en japonés: junsui keiken), y en la medida que se vaya “avanzando”, se logra la unión con la experiencia primordial, esa donde no hay sensación de división, eso que Freud llamó la sensación oceánica de ser uno con la creación, esa misma sensación descrita en la red holográfica de Indra, donde cada una de las perlas, refleja todas las demás.. y esta propuesta sobre llegar a la experiencia pura, está tomada del marco del budismo Zen. De hecho, (no lo sabía, Zen es bien) y Nishida escribió una obra titulada estudio sobre el bien (Zen no kenkyuu) donde el marco filosófico del Zen entra a formar parte de esa experiencia…. tema que de paso, curiosamente, también es descrito en los libros de Neal Donald Walsh a propósito de ese momento tan pequeño y tan significativo, el de llegar a la trascendencia, el de estar unido con el Todo, así, con mayúsculas,
Y otro tema difícil de interpretar para mentes occidentales, es el de la Nada. Zettai mu, en japonés, la absoluta nada, que conjuga (contradictoriamente) las cosas que son y las que no son.
Y para los que han leído a Neal Donald Walsh, (curiosamente) esto es referido con los términos de “divina dicotomía”. Y en esa Nada, que Nishida termina haciendo corresponder al Amor, se genera todo…. Y una explicación interesante, para los amantes de Benito o Baruch Spinoza, es que el Dios al que se refiere Nishida, curiosamente tiene tantos nexos conceptuales con el de Spinoza, desde el concepto que Dios está en todas las cosas. Esto es algo que se conoce como inmanentismo. Y retomando la concepción de la Nada, igualmente es mencionada en la teología apofática de Dionisio Aeropagita. Describir a Dios como lo que no es, tema tratado en el elogio de la lentitud, por Owe Winkstrom.
Y dicho inmanentismo suele contrastar con el trascendentalismo, la concepción que Dios está más allá de todas las cosas. Lo interesante de Nishida es que propone al mismo tiempo, Dios trascendente y Dios inmanente, a lo que Nishida califica como pan-enteísmo. De modo que Dios está en todos los órdenes de magnitud……. Las obras de Nishida son una aventura de disquisición filosófica en torno a la religión, manejando conceptos de filósofos europeos de siglos previos. Quien lo iba a decir…..
Amane Nishi se encargó de difundir en Japón varios de los temas filosóficos europeos occidentales. Y una vez introducidos los términos, como tetsugaku (filosofía) rinri (moral), shisoo (pensamiento), banshoohoo (demostración o dialéctica), kenkyuu (estudio como investigación) gairon (introducción) y muchos otros, empieza el devenir del pensamiento con los diferentes filósofos (tetsugakusha).
Una de las cosas particulares que tiene el pensamiento japonés, tomado del budismo  (Butsukyoo) es la idea de la Nada. La nada absoluta, el Zettai mu, que de paso, está relacionada con la indiferencia o mujoo. Que de paso, recordando algo de la estudiado, Shoryoo mujoo es equivalente a la vanidad de vanidades del Qóelet o Eclesiastés.
Y esta forma de ver el mundo, de paso, está enriquecida con un curioso estudio de la escolástica de Santo Tomás y de San Agustín.
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Otras lecturas relacionadas:

Sobre libro: La idea de decadencia en la historia occidental, por Arthur Herman.

Introducción

La idea de decadencia en la historia occidental es un libro de 1.997, del historiador norteamericano Arthur Herman, donde expone muchos puntos de vista confluentes y explicantes de nuestro estilo occidental de ver el mundo, que tienen que ver con una errónea aplicación de la tecnología, en un marco ideológico en que la libertad se ha aplicado a la libertad de empresa, pasando por encima y subyugando a la libertad del individuo, donde se ha generado un malestar de la cultura, que tiene que ver con la acumulación sin fin de riqueza, como cuando un cuerpo adquiere obesidad en exceso, si se considera lícita la comparación.

Algunas ideas

De tal modo, erróneamente, si bien se predica el mayor beneficio para el mayor número, el problema es ese: que solamente se predica, si se quiere poner un poco de historia, el marco pragmático de pensadores ingleses como Jeremy Bentham es bueno, aunque no se aplica. Por otra parte, la decadencia es un fenómeno común a todas las culturas. Edward Gibbon, el historiador de la epóca de la iluminación en la Decadencia y caída del imperio romano, se sorprendió que hubiera demorado tanto.  Y al mirar la historia, escrita y no escrita, Arnold Toynbee encontró que este fenómeno le había pasado a lo que el consideraba 26 culturas a lo largo de la historia. Es decir, manifestar en una “profecía” un tanto sugerente, que el mundo de occidente se va a caer, no sería tanto una cuestión de si va a pasar, sino más bien, cuando……. se nos vienen a la cabeza esas imágenes de una peonza girando en sus últimos momentos antes de detenerse finalmente, cuando empieza a oscilar peligrosamente…. y momentos así han pasado, como en la depresión de 1.929, el crack de 2.008.

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El historiador Arnold Toynbee. Crédito de imagen: Wikipedia.

La sociedad como organismo

Este es un símil de la sociedad como un ente orgánico, al cual Herman igualmente hace extensivos algunas otras propiedades de los organismos, como el ciclo evolutivo de infancia, adolescencia, madurez, vejez, defunción…. Un exquisito material que muestra nuestra desazón con la cultura, y en medio de todo, un atisbo de esperanza: el de que la concepción de decadencia es una construcción mental, y en cuanto dicha construcción, es cambiable por nosotros mismos.

Gaia y la cultura

Me llamó la atención por ejemplo, que describe el concepto altamente sugerente y afortunadamente cada vez más operativo de Gaia, el mundo vivo. Un concepto que si se le quiere poner historia, lleva al pensador francés Henri Bergson, al hablar sobre el élan vital. La fuerza viva de la naturaleza, de la cual el humano es un invitado, no el evento. Las fuerzas vivas de la naturaleza han sido vistas de muchas formas a lo largo del tiempo. De una forma mítica, dionisíaca si se me permite la expresión, de buscar el gozo y la joie de vivre, de una forma pragmática para cultivar y renovar, donde el hombre forma parte de los ciclos. Y de una forma destructiva, expoliativa, desafortunadamente en vigencia desde hace varios siglos, que no conoce límites. Es curioso como ocurre la transformación de una idea con el tiempo: Anquetil Du Perron revive los Upanishads sánscritos para la cultura, Max Weber hace la correlación del sánscrito con diferentes palabras del inglés y alemán, el indoario como concepto empieza a rodar en los círculos de pensadores; Schopenhauer revive la idea del mundo como ilusión, como maya (la palabra sánscrita para ilusión), destaca que lo que está controlable por el hombre es su voluntad (puede decirse también su capacidad creadora); el mundo material se empieza a concebir como fruto de la voluntad. Nietzsche como sucesor de las ideas de Shopenhauer, junto con la música de Wagner, desarrolla la idea del superhombre, como aquel que tiene mayor voluntad (y aparente capacidad de realización) con base en las sagas del anillo de los nibelungos, del caballero del cisne, de Parsifal, de Tannheuser… dejando en segundo plano que la voluntad es la capacidad de ver que el mundo es ilusión…. la evolución de las especies hizo su debut en escena en 1.859, mostrando un mundo, donde Herbert Marcuse puso en boga la idea de la selección natural. Se forjó el germen del darwinismo social….. Y empezó a ebullir la idea de la degeneración, al correlacionar medidas de cráneo con conductas,  la llamada fisiognomía, partir de los trabajos de Galton, Charcot y Cesare Lombroso, este último quien hizo que estos trabajos de investigación tuvieran impacto en la conducta carcelaria y penitenciaria. Es subrepticio el paso que poco a poco, hizo que surgieran las ideas aberrantes sobre la pureza racial, la segregación, los ghettos, que culminó en los campos de concentración o lagerei en Rusia y a mayor escala, Osiewicz, mejor conocida por el escalofriante nombre de Auschwitz. Al dejar de lado el espíritu, la cultura, solo interesa la “civilización”. Salen a colación un par de palabras en alemán Gemeinschaft comunidad, se empieza a desvanecer para dejar el paso a Gesellschaft compañía. El sueño de la razón como lo pintó Francisco de Goya, crea monstruos.

El malestar de la cultura

Además de ser una de las obras de Freud, el desencanto o depresión de la primera guerra mundial forjó una generación de pensadores que forjaron el existencialismo. En la primera guerra mundial, se tambaleó Europa, tanto, que cayeron varias monarquías. Y en cuanto al modo existencialista de ver el mundo, quedó Sartre con su militancia en el verano del 68, de Heidegger con su infortunada apuesta al régimen nacional socialista, de Albert Camus, premio Nobel de Literatura, hasta llegar al irredento y libertino Foucault, a Derrida. 

Afortunadamente James Lovelock desarrolló la idea de Gaia y el interés ecológico ha cobrado fuerza en el mundo. Los bosques y los árboles, los estilos vida nativos respetuosos, han hecho que se cobre más conciencia del desarrollo sostenible. Surge una pregunta de Herman ¿son más avanzadas las culturas que son respetuosas con la naturaleza? ¿O más avanzadas las que pasan sobre la naturaleza?

Las ciudades, desafortunadamente al ser estructuras disipativas consumen y consumen energía y recursos sin fin, permitiendo el mercadeo de productos, generando y concentrando riqueza, pero trivializando al humano dejándolo en el papel de mero comparsa que hace consumo; una razón de porqué tantas enfermedades mentales. Y aquí Herman trae una rotunda referencia al sistema occidental: está enfocado en máquinas, que producen mercancías, que necesitan consumidores, en un ciclo sin fin. Y esta es una tendencia mundial. Afortunadamente, tenemos también un renacer del pluralismo epistemológico, como lo plantea el experto en conciencia, Ken Wilber. Donde nuevamente entra en vigencia la gran cadena del Ser.

En conclusión, es un libro que vale la pena leer, pensar, volver a leer. Después de haber leído una obra afín, Historia intelectual de la humanidad, el concepto de “Europa” se piensa un poco más, en el sentido de que Herman muestra la cara oscura del concepto.

Libro 03 de 2018

Algunos temas relacionados con libros afines:

Ideas, historia intelectual de la humanidad

Armas, Gérmenes y acero

Sobre libro: Ideas-Historia intelectual de la humanidad, por Peter Watson.

Una obra de arte con palabras. Si fuera una pintura, sería del barroco por representar con el mayor realismo posible una situación que nos es familiar. Conciban este libro como una tendencia de las diferentes concepciones de la mente a lo largo del tiempo, por ejemplo, como se han tratado los átomos desde Moscus, Leucipo, Demócrito, pasando por Gassendi, Leibniz, los pensadores del renacimiento hindú, hasta llegar a la elegancia matemática de Rutherford, JJ Thomson, Planck, por mencionar algunos.

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E igualmente, una gran descripción del pensamiento del espíritu que abarca las imágenes de caza prehistórica, hasta llegar al cénit en Galilea. El autor desarrolla su soberbio despliegue de erudición sobre tres premisas básicas que considerara capitales para el desarrollo de lo mental en nuestra especie, estas son la concepción del alma, Europa, la experimentación.

En torno a la concepción del alma, comenta la concepción mesiánica del pueblo hebreo, del pueblo judío, el sufismo, el maniqueísmo, San Agustín, Santo Tomás, la escolástica, Averroes, el hinduísmo, la concepción china de li xiu y del li qi xiu, que fueron un retomar de la forma confucianista de ver el mundo; sin omitir las turbulentas aguas de la contrarreforma, los frutos nefastos de las guerras de religión, el lento surgimiento del fanatismo xiita, pasando por ese terreno de arenas movedizas que fue el inconsciente, hasta llegar al desencanto de la cultura de nuestro tiempo, que al mismo tiempo ha espoleado la búsqueda de la espiritualidad, del geist y de ver nuevamente lo que hay en torno a la gran cadena del Ser.

En cuanto a la concepción de Europa, conjuga la concepción de la influencia de la geografía, ya varias veces secular, trabajada por Jared Diamond en Armas, gérmenes y acero. Básicamente, hubo multiculturalidad de diferentes naciones, al mismo tiempo la influencia de una corriente uniforme de pensamiento, producción suficiente de alimentos, confluencia de rutas de comercio. Que hubo lo mismo en islam, en próximo y lejano oriente, en América, sí. Solo que y esta es la tercera razón de Watson, en Europa la experiencia se acumuló y procuró ser pragmática y luego a través de la experimentación, produciría esa creación de la mente, la ciencia. De aquí, la exploración de la hipótesis del experimento.

En una perspectiva mayor, la historia vista como concepción de la historia de las ideas, fue empezada por Francisco María Arouette – Voltaire, con la enciclopedia en su versión primero británica y luego francesa, tuvo igualmente esta difusión, que luego -y doy un largo e intencional salto si se me permite-, llega a Will Durant, otro de los historiadores que dedicó su vida y obra junto con Ariel Durant, a plasmar nuevamente la historia como una historia de la civilización, más allá de lo político y del registro de los hechos, es decir, lo historiográfico.

Si bien “el mundo se inventó en Sumer”, y fue evolucionando en muchos otros sitios, con el tiempo, la cultura que tenemos, ha sido un devenir exquisitamente complejo, donde se puede concluir, como decía Francois de la Motte- Fenelón que “el hombre se agita y Dios le guía.” 

¿Por qué vale la pena leerlo? Estas son algunas razones. El estilo de prosa es bastante ameno. Va a al punto rápidamente. Está fantásticamente documentado. Es un tour de force de erudición. Su punto de vista no está limitado a Europa, el contexto incluye lejano oriente, Anatolia. Nos muestra de alguna forma “de donde venimos”. De lo poco que hizo falta, para mi gusto: un poco más de Japón, América, Oceanía, seguramente esto será parte de “otra historia”.

 

Los Médici. Una gran novela histórica.

Aunque se han escrito recientemente reseñas que señalan al libro como yendo muy rápido en el tiempo, omitiendo escenas y partes que se consideran de interés, por mi parte encuentro el material interesante. El esfuerzo del autor es mostrar a los Médici en su faceta humana, por lo cual los diferentes relatos en el tiempo tienden a mostrar y reforzar este marco.

Libro 61 de 2017

Para quien ha escuchado mencionar a esta familia y siente curiosidad sobre sus hechos, este es un libro bastante ameno, hace unos interesantes retratos de los personajes y su época, además de poner la perspectiva histórica de un tiempo histórico muy interesante en vísperas de la caída de Constantinopla.

El retrato y la semblanza de Cosme de Médicis, como Pater Patriae, son consistentes y muestran al hombre detrás de la figura. Y es soberbia la descripción del temperamento del constructor de la cúpula del duomo, el inmortal Filipo Brunelleschi. En una de las entradas de wordpress, me había referido a la batalla de Anghiari que junto con la de Cascina, fueron encargadas a Leonardo y Miguel Angel en la sala de los 500 en el Palazzo della Signoria, que después pasó a llamarse el Palazzo Vecchio.

Pues bien, acá está relatada esta guerra fratricida de Anghiari, cuando Florencia salió fortalecida junto con Venecia en su enfrentamiento al poder de Filipo María Visconti, de Milán.