Sobre libro: La idea de decadencia en la historia occidental, por Arthur Herman.

Introducción

La idea de decadencia en la historia occidental es un libro de 1.997, del historiador norteamericano Arthur Herman, donde expone muchos puntos de vista confluentes y explicantes de nuestro estilo occidental de ver el mundo, que tienen que ver con una errónea aplicación de la tecnología, en un marco ideológico en que la libertad se ha aplicado a la libertad de empresa, pasando por encima y subyugando a la libertad del individuo, donde se ha generado un malestar de la cultura, que tiene que ver con la acumulación sin fin de riqueza, como cuando un cuerpo adquiere obesidad en exceso, si se considera lícita la comparación.

Algunas ideas

De tal modo, erróneamente, si bien se predica el mayor beneficio para el mayor número, el problema es ese: que solamente se predica, si se quiere poner un poco de historia, el marco pragmático de pensadores ingleses como Jeremy Bentham es bueno, aunque no se aplica. Por otra parte, la decadencia es un fenómeno común a todas las culturas. Edward Gibbon, el historiador de la epóca de la iluminación en la Decadencia y caída del imperio romano, se sorprendió que hubiera demorado tanto.  Y al mirar la historia, escrita y no escrita, Arnold Toynbee encontró que este fenómeno le había pasado a lo que el consideraba 26 culturas a lo largo de la historia. Es decir, manifestar en una “profecía” un tanto sugerente, que el mundo de occidente se va a caer, no sería tanto una cuestión de si va a pasar, sino más bien, cuando……. se nos vienen a la cabeza esas imágenes de una peonza girando en sus últimos momentos antes de detenerse finalmente, cuando empieza a oscilar peligrosamente…. y momentos así han pasado, como en la depresión de 1.929, el crack de 2.008.

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El historiador Arnold Toynbee. Crédito de imagen: Wikipedia.

La sociedad como organismo

Este es un símil de la sociedad como un ente orgánico, al cual Herman igualmente hace extensivos algunas otras propiedades de los organismos, como el ciclo evolutivo de infancia, adolescencia, madurez, vejez, defunción…. Un exquisito material que muestra nuestra desazón con la cultura, y en medio de todo, un atisbo de esperanza: el de que la concepción de decadencia es una construcción mental, y en cuanto dicha construcción, es cambiable por nosotros mismos.

Gaia y la cultura

Me llamó la atención por ejemplo, que describe el concepto altamente sugerente y afortunadamente cada vez más operativo de Gaia, el mundo vivo. Un concepto que si se le quiere poner historia, lleva al pensador francés Henri Bergson, al hablar sobre el élan vital. La fuerza viva de la naturaleza, de la cual el humano es un invitado, no el evento. Las fuerzas vivas de la naturaleza han sido vistas de muchas formas a lo largo del tiempo. De una forma mítica, dionisíaca si se me permite la expresión, de buscar el gozo y la joie de vivre, de una forma pragmática para cultivar y renovar, donde el hombre forma parte de los ciclos. Y de una forma destructiva, expoliativa, desafortunadamente en vigencia desde hace varios siglos, que no conoce límites. Es curioso como ocurre la transformación de una idea con el tiempo: Anquetil Du Perron revive los Upanishads sánscritos para la cultura, Max Weber hace la correlación del sánscrito con diferentes palabras del inglés y alemán, el indoario como concepto empieza a rodar en los círculos de pensadores; Schopenhauer revive la idea del mundo como ilusión, como maya (la palabra sánscrita para ilusión), destaca que lo que está controlable por el hombre es su voluntad (puede decirse también su capacidad creadora); el mundo material se empieza a concebir como fruto de la voluntad. Nietzsche como sucesor de las ideas de Shopenhauer, junto con la música de Wagner, desarrolla la idea del superhombre, como aquel que tiene mayor voluntad (y aparente capacidad de realización) con base en las sagas del anillo de los nibelungos, del caballero del cisne, de Parsifal, de Tannheuser… dejando en segundo plano que la voluntad es la capacidad de ver que el mundo es ilusión…. la evolución de las especies hizo su debut en escena en 1.859, mostrando un mundo, donde Herbert Marcuse puso en boga la idea de la selección natural. Se forjó el germen del darwinismo social….. Y empezó a ebullir la idea de la degeneración, al correlacionar medidas de cráneo con conductas,  la llamada fisiognomía, partir de los trabajos de Galton, Charcot y Cesare Lombroso, este último quien hizo que estos trabajos de investigación tuvieran impacto en la conducta carcelaria y penitenciaria. Es subrepticio el paso que poco a poco, hizo que surgieran las ideas aberrantes sobre la pureza racial, la segregación, los ghettos, que culminó en los campos de concentración o lagerei en Rusia y a mayor escala, Osiewicz, mejor conocida por el escalofriante nombre de Auschwitz. Al dejar de lado el espíritu, la cultura, solo interesa la “civilización”. Salen a colación un par de palabras en alemán Gemeinschaft comunidad, se empieza a desvanecer para dejar el paso a Gesellschaft compañía. El sueño de la razón como lo pintó Francisco de Goya, crea monstruos.

El malestar de la cultura

Además de ser una de las obras de Freud, el desencanto o depresión de la primera guerra mundial forjó una generación de pensadores que forjaron el existencialismo. En la primera guerra mundial, se tambaleó Europa, tanto, que cayeron varias monarquías. Y en cuanto al modo existencialista de ver el mundo, quedó Sartre con su militancia en el verano del 68, de Heidegger con su infortunada apuesta al régimen nacional socialista, de Albert Camus, premio Nobel de Literatura, hasta llegar al irredento y libertino Foucault, a Derrida. 

Afortunadamente James Lovelock desarrolló la idea de Gaia y el interés ecológico ha cobrado fuerza en el mundo. Los bosques y los árboles, los estilos vida nativos respetuosos, han hecho que se cobre más conciencia del desarrollo sostenible. Surge una pregunta de Herman ¿son más avanzadas las culturas que son respetuosas con la naturaleza? ¿O más avanzadas las que pasan sobre la naturaleza?

Las ciudades, desafortunadamente al ser estructuras disipativas consumen y consumen energía y recursos sin fin, permitiendo el mercadeo de productos, generando y concentrando riqueza, pero trivializando al humano dejándolo en el papel de mero comparsa que hace consumo; una razón de porqué tantas enfermedades mentales. Y aquí Herman trae una rotunda referencia al sistema occidental: está enfocado en máquinas, que producen mercancías, que necesitan consumidores, en un ciclo sin fin. Y esta es una tendencia mundial. Afortunadamente, tenemos también un renacer del pluralismo epistemológico, como lo plantea el experto en conciencia, Ken Wilber. Donde nuevamente entra en vigencia la gran cadena del Ser.

En conclusión, es un libro que vale la pena leer, pensar, volver a leer. Después de haber leído una obra afín, Historia intelectual de la humanidad, el concepto de “Europa” se piensa un poco más, en el sentido de que Herman muestra la cara oscura del concepto.

Libro 03 de 2018

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Armas, Gérmenes y acero

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Sobre libro: Ideas-Historia intelectual de la humanidad, por Peter Watson.

Una obra de arte con palabras. Si fuera una pintura, sería del barroco por representar con el mayor realismo posible una situación que nos es familiar. Conciban este libro como una tendencia de las diferentes concepciones de la mente a lo largo del tiempo, por ejemplo, como se han tratado los átomos desde Moscus, Leucipo, Demócrito, pasando por Gassendi, Leibniz, los pensadores del renacimiento hindú, hasta llegar a la elegancia matemática de Rutherford, JJ Thomson, Planck, por mencionar algunos.

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E igualmente, una gran descripción del pensamiento del espíritu que abarca las imágenes de caza prehistórica, hasta llegar al cénit en Galilea. El autor desarrolla su soberbio despliegue de erudición sobre tres premisas básicas que considerara capitales para el desarrollo de lo mental en nuestra especie, estas son la concepción del alma, Europa, la experimentación.

En torno a la concepción del alma, comenta la concepción mesiánica del pueblo hebreo, del pueblo judío, el sufismo, el maniqueísmo, San Agustín, Santo Tomás, la escolástica, Averroes, el hinduísmo, la concepción china de li xiu y del li qi xiu, que fueron un retomar de la forma confucianista de ver el mundo; sin omitir las turbulentas aguas de la contrarreforma, los frutos nefastos de las guerras de religión, el lento surgimiento del fanatismo xiita, pasando por ese terreno de arenas movedizas que fue el inconsciente, hasta llegar al desencanto de la cultura de nuestro tiempo, que al mismo tiempo ha espoleado la búsqueda de la espiritualidad, del geist y de ver nuevamente lo que hay en torno a la gran cadena del Ser.

En cuanto a la concepción de Europa, conjuga la concepción de la influencia de la geografía, ya varias veces secular, trabajada por Jared Diamond en Armas, gérmenes y acero. Básicamente, hubo multiculturalidad de diferentes naciones, al mismo tiempo la influencia de una corriente uniforme de pensamiento, producción suficiente de alimentos, confluencia de rutas de comercio. Que hubo lo mismo en islam, en próximo y lejano oriente, en América, sí. Solo que y esta es la tercera razón de Watson, en Europa la experiencia se acumuló y procuró ser pragmática y luego a través de la experimentación, produciría esa creación de la mente, la ciencia. De aquí, la exploración de la hipótesis del experimento.

En una perspectiva mayor, la historia vista como concepción de la historia de las ideas, fue empezada por Francisco María Arouette – Voltaire, con la enciclopedia en su versión primero británica y luego francesa, tuvo igualmente esta difusión, que luego -y doy un largo e intencional salto si se me permite-, llega a Will Durant, otro de los historiadores que dedicó su vida y obra junto con Ariel Durant, a plasmar nuevamente la historia como una historia de la civilización, más allá de lo político y del registro de los hechos, es decir, lo historiográfico.

Si bien “el mundo se inventó en Sumer”, y fue evolucionando en muchos otros sitios, con el tiempo, la cultura que tenemos, ha sido un devenir exquisitamente complejo, donde se puede concluir, como decía Francois de la Motte- Fenelón que “el hombre se agita y Dios le guía.” 

¿Por qué vale la pena leerlo? Estas son algunas razones. El estilo de prosa es bastante ameno. Va a al punto rápidamente. Está fantásticamente documentado. Es un tour de force de erudición. Su punto de vista no está limitado a Europa, el contexto incluye lejano oriente, Anatolia. Nos muestra de alguna forma “de donde venimos”. De lo poco que hizo falta, para mi gusto: un poco más de Japón, América, Oceanía, seguramente esto será parte de “otra historia”.

 

Los Médici. Una gran novela histórica.

Aunque se han escrito recientemente reseñas que señalan al libro como yendo muy rápido en el tiempo, omitiendo escenas y partes que se consideran de interés, por mi parte encuentro el material interesante. El esfuerzo del autor es mostrar a los Médici en su faceta humana, por lo cual los diferentes relatos en el tiempo tienden a mostrar y reforzar este marco.

Libro 61 de 2017

Para quien ha escuchado mencionar a esta familia y siente curiosidad sobre sus hechos, este es un libro bastante ameno, hace unos interesantes retratos de los personajes y su época, además de poner la perspectiva histórica de un tiempo histórico muy interesante en vísperas de la caída de Constantinopla.

El retrato y la semblanza de Cosme de Médicis, como Pater Patriae, son consistentes y muestran al hombre detrás de la figura. Y es soberbia la descripción del temperamento del constructor de la cúpula del duomo, el inmortal Filipo Brunelleschi. En una de las entradas de wordpress, me había referido a la batalla de Anghiari que junto con la de Cascina, fueron encargadas a Leonardo y Miguel Angel en la sala de los 500 en el Palazzo della Signoria, que después pasó a llamarse el Palazzo Vecchio.

Pues bien, acá está relatada esta guerra fratricida de Anghiari, cuando Florencia salió fortalecida junto con Venecia en su enfrentamiento al poder de Filipo María Visconti, de Milán.

Sobre libro: El orden caníbal, por Jacques Attali.

Libro 64 de 2017Introducción

Este libro, viene de 1979. Una época en que todavía la medicina se consideraba una profesión liberal, donde se podía ejercer en forma independiente, sin estar sometido a un tercero para muchas cosas. Un futuro impensable en aquella época, pensarían muchos médicos, quienes tacharían al autor como de loco al menos. La introducción de este libro inicia preguntando si el médico estará borrado del futuro, y es una pregunta que no es para nada “retórica”. Y Attali comienza dando su respuesta en un marco histórico, repasando las diferentes etapas que recorre la medicina.  El marco desde el cual  Attali dirige su pensamiento, es el del caníbal. Un humano que come la carne de otro, por la razón que sea: ya de supervivencia, ya de honrar el muerto, situación que a la cultura occidental le resulta chocante, sin embargo la practica de otra forma. Y este orden social es al que Attali califica de caníbal.

Donde entra la medicina

La medicina es una actividad proteiforme, que está al lado del sacerdote en los tiempos históricos iniciales, cuando se considera que la enfermedad es causada por el orden divino, empieza poco a poco a volverse un acúmulo de conocimiento, de observación, de tener validación por el método hipocrático de buscar reconocer un patrón de comportamiento de la enfermedad para saber cómo se comportará dicha enfermedad en el tiempo.  Que luego, la medicina tiene una etapa de herbolaria, de toxikon y de pharmakon, es decir, de tóxicos y de fármacos, donde poco a poco empiezan a tener cabida las disecciones de cuerpos muertos, para conocer mejor la anatomía.  Y empieza una época en que la peste y las diferentes enfermedades infecciosas otra vez demuestran que el orden social es bastante débil de modo que la pobreza es el nuevo enemigo, y los gendarmes, son el nuevo norte del orden social, que cuentan con los hospicios para manejo de los cuerpos de los menos favorecidos. Solo que el hospicio, como nosocomio, empieza a generar más problemas de los que puede solucionar, y esta situación ha de persistir a lo largo del tiempo, hasta nuestros días. Luego, el orden social, ya en la época de la revolución industrial, tiene su enfoque lo material como capaz de producir beneficio, de modo que el cuerpo es concebido y manejado en esta “tónica “ industrial, donde se busca la optimización de la durabilidad del cuerpo. Como cuando se buscaba mejorar un esclavo, porque la pérdida iba a ser mucho mayor, que lo que se invertía en el acto del médico…. ah, ironías de la vida.

El nuevo mal: los microorganismos

Una de las principales razones por la cual la medicina arribo a su alto valor social, tuvo que ver con el control de los microorganismos, por vía de epidemiología como se hiciera al descubrir una fuente de origen de cólera en Londres, al introducir la política de lavar las manos, desinfectar los instrumentales quirúrgicos, desarrollar los antibióticos y demás productos de quimioterapia contra diferentes microorganismos. Por la vía de la ciencia, el medico que tiene como epitome a hombres como Pasteur, Koch, Laveran, Escher, Neisser, Schaudinn, Flexner, logró llegar a la esfera de la influencia social, para poder mejorar las condiciones de vida de muchos otros. Y de paso, por primera vez en mucho tiempo, una intervención de muy poco costo, logro un tremendo impacto en la salud de muchos y en forma duradera.

La burocracia

Y luego llega la época del siglo XIX y XX, donde ya hay mucha más ciencia y fundamento teórico, solo que la atención es limitada. Se busca como aumentar dicha cobertura, se hace una forma que se puede llamar de buena intención, pero que al estar inmersa en el marco del liberalismo  económico, empieza a considerar que los cuerpos son motivo de ganancia. Y los seguros médicos surgen, con su gran variedad de formas de presentación, desde los que cubren solamente población sana, hasta los que tienen que cubrir la población en forma integral, y a la vez, en pos de su rentabilidad, generan un nuevo tipo de “héroe” de naturaleza burocrática, cuya función es la de optimizar costos, en algunos lugares a como dé lugar, situación que ahora amén de ser más común de lo que nos imaginamos, resulta que es “la regla”. Bajar los costos a expensas de las instituciones que prestan el servicio, a expensas de los profesionales que brindan la atención al paciente y para lo cual dichos profesionales se han preparado durante muchos años, a expensas de los medicamentos genéricos, a expensas de prorrogar la atención que los pacientes tienen en derecho por haberla pagado de antemano….. Y a los médicos les dejan la obligación con su declaración hipocrática, mientras el dinero del paciente asegurado es drenado periódicamente en forma religiosa, so pena de no tener la atención….

En la frontera de la deshumanización

Y esta es la actividad de cobertura en salud que muestra Michael Moore en la película Sick-o. El seguro sanitario deviene el gran hermano que decide que se cura, a quien se cura…. Y a quién no. Y al mismo tiempo, este seguro sanitario empieza a generar discursos pseudo-éticos sobre el derecho a morir dignamente, la eutanasia. Y solo porque al final de la vida, los costos de enfermedades de un anciano pueden llegar a ser ocho veces o más lo de una persona sana.  Situación a la cual no es ajena Colombia. Sobre este escenario, vale la pena recordar la posición del médico y experto en ética Jorge Merchán, quien refiere a propósito de una situación extrema de finalizar la ayuda de una máquina de soporte vital: lo debe hacer el familiar, o el administrador, no lo debe hacer el médico, ni el personal de salud, porque ellos están orientados por formación a cuidar la vida y no a acabar con ella.

Los “vivos-muertos”

Solo que la cosa no termina acá. Hay un mundo de “vivos muertos”, de humanos que por una u otra razón requieren de algo que supla una función perdida. Y aquí se llega al mundo del concepto de “prótesis”, sea algo mecánico, una extremidad, una válvula cardíaca, una bomba de insulina, una enzima que el organismo no produce. El médico queda al margen de la actividad de salud, como un interlocutor-mediador con pago por un tercero como lo es un asegurador, y un receptor paciente, o cliente de dicha intervención o prótesis o tecnología en salud, como la describen hoy en día en la jerga de seguros que impregna el medio. Y alrededor de esto empiezan las historias escalofriantes: como la de un servicio de trasplante de pacientes renales, que decidía negar el procedimiento a un joven entre 20 y 30 años, porque al ser un beatnik, no tenía una adecuada posición social. O a una señora con recursos suficientes, negárselo porque el origen de sus recursos no la hacían respetable….. O a un padre de familia, sencillamente porque no tenía los recursos suficientes y quien murió el día en que le notificaban a sus familiares el rechazo. Y si esta fue la situación de una institución para adultos, genera igualmente escalofríos la de servicios de patología que vendían tejidos fetales para investigación con células madre….

El terrible atisbo del futuro

Y de aquí, el futuro puede ser aún más escalofriante, como el que presentó Ridley Scott en la película Blade runner: el de seres quiméricos, hechos para hacer trabajos peligrosos o devalorados para humanos “normales” y lo curioso es que ya hubo una propuesta de esto por el instituto Kennedy de la universidad de Georgetown… Para quienes no han visto Blade runner, se trata de un mundo donde clones a semejanza de humanos que son llamados “replicantes”, se rebelan de sus trabajos, por lo cual son cazados y eliminados por un tipo especial de gendarme, el blade runner, que es donde entra en escena Harrison Ford. En la búsqueda, el agente conoce a los ingenieros genéticos creadores de los diferentes órganos y tiene igualmente el privilegio de conocer al dr Sebastián quien logró desarrollar lo más complejo: el cerebro. El modelo o clon de guerra, personificado por Rutger Hauer, al final, cuando se llega al culmen de la película, muestra su sensibilidad, al contar sobre la belleza de los nuevos sistemas planetarios y solares que había conocido, eso que nunca otros ojos humanos verían….. Y al salvar de la muerte a su blade runner perseguidor…. todo para terminar salvando a la obra maestra del creador doctor Sebastián, el personaje de Sean Young.

Conclusión

Con la historia de ver desde donde se viene y hasta donde se ha llegado, el futuro de los enfermos no es un futuro alentador. Estamos en un mundo donde algún pensador dijo que nunca se había logrado tanto para ponerlo al provecho de tan pocos. Desafortunadamente y con mucho dolor, estoy de acuerdo con la propuesta de Attali de 1979. En el mundo del futuro no hay médicos como los conocimos, solamente proveedores de salud, que es el nuevo término de la jerga burocrática de seguros, que atienden “siniestros” en los clientes, proveedores que están expuestos cada vez más a una creciente parafernalia sin fin de controles burocráticos, legales y técnicos, que demuestran en forma fehaciente que lo perfecto es enemigo de lo bueno. Descanse en paz la medicina hipocrática.

Sobre libro Juliano el Apóstata, por Lucien Jerphagnon.

Libro 59 de 2017

Introducción

¿Que tuvo de particular Juliano,  apodado por sus detractores de la incipiente cristiandad, El apostata? Aunque como refiere Lucien Jerphagnon, para haber sido apostata debería haber militado en la hueste de la ecclesia, cosa que no hizo, de tal forma que su personalidad deviene harto compleja en la medida de conocer su biografía. Fue una mente anciana en un cuerpo joven, dedicado a estudiar, formado por pensadores, como Máximo, como Proheresio. 

Juliano, personalidad compleja

¿Por qué personalidad compleja? Es un sobreviviente nato. Sobrevive a grandes purgas de los sucesores de Constantino. Este un emperador de índole políticamente ganadora, acogió el cristianismo por raison d`etat? Ríos de tinta han corrido y Constantino decidió organizar el culto oficializándolo con un dogma predeterminado, que en 325 origino el credo niceno, como procesión de fe, que todavía hoy se reza en las iglesias…. Ayudado por el obispo Osio de Qurtuba (Córdoba en Hispania), Constantino decidió comportarse como el episcopus para lo externo mientras que Osio era el episcopus para lo interno…. La consolidación del cristianismo de todas maneras en Bizancio lo hizo de tal forma que se amoldó al poder, a los entresijos del poder. El estamento de mando medio, la burocracia estaba diseñado a mantener el poder a como diera lugar. En este medio político y religioso, en este reflujo de pensamiento y cosmovisión regida por el cristianismo y por la religión antigua que para la época se conocía como pagana, corresponde crecer a Juliano. Lo hace entonces en un tiempo de enfrentamiento de grandes corrientes religiosas, de una forma como ocurriera en Francia en la época de las guerras de religión, cuando el joven Enrique de Navarra, crecía a la sombra del poder de Catalina de Médicis.

La púrpura imperial que regentaba el  primo Constancia, aconsejado por el eunuco Eusebio, resulta en la muerte de  los padres de Juliano, quien es dejado sólo, creciendo en un palacio perdido en Capadocia llamado Macelo, donde tuvo por compañía libros. Y la bibliofilia es un rasgo que acompañara a Juliano por el resto de sus días.

Siguiendo con el ejemplo, Juliano y Enrique IV de Navarra presentan algunas coincidencias para destacar. Sobreviven reinados turbulentos, los dan por prácticamente muertos. Y realizan cambios drásticos con respecto al status quo del poder. Convocan edictos de tolerancia religiosa. Al menos en el caso de Enrique, estos cambios fueron fuente de estabilidad para los franceses del siglo 17 y parte del 18.

Imperator cum imperio

Esta frase significaba desde los tiempos de Augusto, el poder sobre el ejército. El imperium, entonces implicaba el comando supremo de todas las tropas de un escenario de poder que para el siglo IV, agrupaba alrededor de 70 millones de almas. Y los sucesores de Constantino, Constante y Constancio procuraron hacerlo lo mejor que pudieron. Solo que es fácil reinar, pero difícil gobernar.  Porque gobernar implica de alguna forma contar con el concurso de otros, donde hay muchos aduladores, muchos parásitos, buscando justificar su presencia para poder usufructuar algo de poder. Y las conveniencias personales en estos casos, se suelen disfrazar de raison d`etat, la muerte de otros es algo lejano, algo que forma una inevitable parte del ejercicio malentendido del poder, cuando se hace para el beneficio propio. Y este escenario, es uno que tomara contraste con el ejercicio del poder que finalmente y contra todo pronóstico, llegara a ejercer Juliano.

¿Cómo sobrevivió Juliano a su familia, entiéndase las intrigas de la corte de Constancio?

Básicamente, el hecho de haber contado con su inclinación al saber, que le hizo formarse como un filósofo. Además, por alguna razón que el no llegó a conocer del todo, la emperatriz Eusebia, la joven esposa de Constancio, con una capacidad política grande, le tuvo en cuenta dentro de los cálculos de poder. Y logró contra todo lo pensado, influir sobre su esposo, para que trasladara a Juliano a la Galia, donde empezó en la que en aquella época se llamaba Lutecia, luego Ile de France, bajo el consejo del general Salustio; con él, poco a poco el filósofo de Macelo, adquirió la experiencia militar para transformarse en el augusto que luego vestiría la púrpura imperial. 

¿Qué hace diferente el reinado de Juliano sobre los de los emperadores precedentes?

Juliano es formado por los libros de los filósofos griegos. Platón, Plotino, Jámblico, Herenio. Seguramente también conocería algo de Amonio Saccas. La idea del rey filósofo es rectora de su comportamiento. Las meditaciones de Marco Aurelio, recomendando morigeración, calma, modestia, nada de ostentación, son también directrices de su conducta.  Que entre otras cosas, logró hacerlo, aunque solo por un breve período, y en un ambiente donde muchos de sus conciudadanos si cabe la expresión, no estaban interesados en la virtud, ni en la religión antigua. Solo en la propia supervivencia y conveniencia. Quizá demasiado buen gobernante para su tiempo, hubiera sido otra de las inolvidables páginas de oro si hubiera seguido por ejemplo al tiempo de Marco Aurelio, o de Antonino Pío, o Trajano.