Los Médici: La decadencia de una familia.

Introducción

Otra visión de la vida de Francia en el limbo de los siglos 15 y 16, después de las fratricidas guerras de religión que tantos muertos y dolor dejaron, por las diferencias en torno a la comunión, la transubstación…. El concilio tridentino dejó sus secuelas en que los Papas empezaron a espolear y espolear a Enrique IV de Navarra, que al ser la cabeza del territorio galo, devino Enrique IV de Borbón, el origen de una nueva dinastía, después de los pomposos Valois; finalmente los borbónidas se extinguirían cataclísmicamente bajo Luis XVI y como un ocaso en la ergástula del temple, en el caso del joven Luis XVII.

Y en este caso, Strukul, hace gala de su elegante prosa, para comentar luego del amanecer de la dinastía medicea con Cosme el Viejo, Pater patriae, que llega a su mediodía con Lorenzo el Magnífico y Catalina, finalmente con María de Médicis, la segunda cónyuge de Enrique IV de Borbón, llegó el ocaso para los Médici.

María tiene un especial temple personal, tiene además un gran instinto político para sobrevivir esta veleidosa nación francesa, que está pendiente de colocar en la picota a los florentinos en el poder…. Y esto es uno de los óbices y de los acicates para que María haga uno de los grandes reinados de Francia, luego del de Catalina que tuvo los procelosos vientos de las guerras de religión.

Se puede ubicar a María en función de varios momentos políticos: primero, con Enrique de Navarra, segundo la transición de poder desde el mariscal Concino Concini hasta Richelieu, tercero, el ascenso de su hijo Luis XIII, y por último, un hermoso final, este sí, apolítico, en compañía del inmortal artista Peter Paul Rubens….

Enrique IV de Borbón

A Enrique de Navarra, María de Médicis le ayudó a manejar los frecuentes escarceos que él traía desde los Pirineos.  María recibió un hombre experto en sobrevivir, que probó tan cerca la muerte muchas veces, bajo los convulsos reinados de Carlos IX, Enrique III, Carlos X; Enrique, sobreviviente nato, salió avante a la terrible masacre de la noche de San Bartolomé, aquel remoto 24 de agosto de 1572; un sórdido regalo de la corona francesa a la boda con Margarita de Valois-“Margot”, que fue uno de los sucesos infames de la historia de la humanidad: en esta aciaga noche de San Bartolomé ocurrió la masacre del almirante Gaspar de Coligny  y de los hugonotes en París y en muchos otros sitios de Francia, un genocidio de aproximadamente ochenta mil a cien mil personas….

Enrique sobrevivió a las guerras con el clan de los Guisa, que querían poner el nuevo rey, caído Enrique III el “Balafré”, bajo el acero homicida del monje Jacobo Clemente. Visto todo esto, Enrique el gran conciliador, quien trajo la paz a Francia merced al Edicto de Nantes, se deja mostrar como un celebrante de la vida en sus aventuras galantes.

Una de las damas que formó parte de dichas aventuras galantes fue Henriette d´Entragues, quien por tener un hijo de Enrique y una carta donde él le promete que sería su reina, empezó a tener altos vuelos, impulsados por una familia ciegamente ambiciosa a la que no le importa complotar abiertamente…. Y María de Médicis recurrió entonces a Leonora Galigai, su principal dama de compañía, para encontrar quien recuperase el comprometedor documento, que está a punto de volverse una bomba política. Y entra en escena Mathieu Laforge o mejor, el veneciano Mateo Forgia, que no solamente hará la labor de espía, sino que incluso llegará a salvar la vida a la propia María.

Solo que Enrique pensó en declarar guerra a los holandeses…. Y antes de empuñar el oriflama, la bandera de tela de oro y escarlata que usualmente estaba en la abadía de Saint Dennis, hizo regente a María, compartiendo con ella el poder.

Desgraciadamente para el pueblo francés, el fanático François de Ravaillac, frustrado aspirante a sacerdote, quien ya vivía en el fuego del infierno, lo que hizo fue traerlo a la tierra, cuando su puñal fanático cegó la vida de uno de los mejores reyes que tendría Francia.  El Verde Galante, como se llegó a conocer a Enrique en el pueblo raso, llegó prematuramente a la necrópolis real de Saint Dennis, donde eran enterrados los reyes y las reinas de Francia.

Concino Concini

Concino Concini, el esposo de Leonor Galigai, cometió la falta de acumular muchos títulos y honores, hasta llegar a ser almirante; solo que el acúmulo de tantos títulos y prebendas que no llegaron a franceses, fue motivo de causar envidias. Hasta que Alberto de Luynes convence a Luis XIII de empezar a dejar la tutela materna y eso implicó allanar sangrientamente el camino al solio. Como  en algún momento Enrique le dijera, “toda corona gotea sangre” y el voluble Luis XIII lo confirmó. Emboscado el almirante Concini, caído por las balas, fue la chispa que desencadenó el polvorín para la prisión de Leonor Galigai en la Bastilla. De donde salió trsitemente Leonor a cumplir la cita con el tajo del verdugo, agregando más sangre a la corona de los lises.

El cardenal Richelieu

Con todo y saber la terrible cuota de sangre que había en el poder, Armand Jean du Plessis, primero obispo de Luçon y luego cardenal de Richelieu, ambicionaba el poder sobre todas las cosas. Su retrato es magistralmente descrito por Dumas en La esfinge roja, y de su sed del poder, fue testigo el sitio de La Rochella o La Rochelle, un sitio al norte, que era usado por los ingleses para generar roces con los franceses. Los hugonotes de La Rochela resistieron, con la ayuda de George Villiers -el duque de Buckingham-, primer ministro inglés, pero los elementos conspiraron contra la armada británica y finalmente La Rochela cayó. Con lo cual, el guerrero que había en Luis XIII, se volvió dependiente de Richelieu, quien empezó su juego de servir a dos amos: a Luis y a María, a ella por lo menos se debía en la forma, pero su lealtad en realidad era toda para consigo mismo.

Luis XIII y Rubens

Luis XIII finalmente rompe bruscamente con su madre, la exilia a Compiégne, empieza el exilio de María. Desde reina, a regente, luego prisionera de su hijo. Aquí empieza una tercera etapa de la vida de María de Médicis. Y es el propio hijo de las entrañas el que la hace a un lado. Pero Dios cuando cierra una puerta, abre las ventanas. Y es así como llega finalmente a la amistad de Peter Paul Rubens, el amable gigante flamenco, pintor magistral y de franca palabra, que ayuda a enriquecer el tiempo de su edad madura. Rubens a quien encargara los lienzos del palacio Luxemburgo, es quien junto con su equipo pintará después unas interesantes alegorías de la vida de María.

Maria Medici

Crédito de imagen: https://www.megustaleer.com.co/libros/los-mdici-la-decadencia-de-una-familia-los-mdici-4/MES-102461

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Sobre libro: El renacimiento italiano, por Eugenio Garin.

Libro 21 de 2018

Este material ofrece una perspectiva diferente del renacimiento, al tratar sobre ese fecundo e invisible terreno de los pensadores, donde hubo muchos escritores, historiadores, filósofos, matemáticos, lingüistas. Si cabe el símil, los artistas fueron el fruto del árbol de lo que produjo visible y llamativamente el renacimiento, el tomar como óptica lo humano en cuanto a expresión y centro de la cosmogonía. Pero las raíces estuvieron en el -si cabe el término- “zeitgeist”-, el espíritu de la época. 

La importancia de los escritores

Los escritores fueron pensadores de primer orden, los pensadores fueron escritores que recrearon el pasado, evocando el ideal griego, que fuer reforzado en la perspectiva no solamente artística, sino filosófica, sin dedicarse a la especulación, sino procurando más bien, estar inmersa en ese día a día. Un ejemplo fué Sócrates, a propósito de no solamente ser el filósofo que se conoció, sino un hombre con un gran sentido político, de hacer cosas útiles para sus conciudadanos. De prestar servicio militar. De tener un hogar con hijos, para poder ayudar al conglomerado social. Y esta parte de la escritura, por ejemplo, vino por una frase atribuída a Alejandro Magno, que dijo que Aquiles había tenido el renombre que logró, gracias a ese clarín que fué Homero. De modo que otro de los impactos de retomar lo griego, se dió igualmente en las letras. En escribir sobre lo que ocurría, con criterio y perspectiva.

Y he aquí que ocurren descripciones interesantes para nuestra época: escribir sobre la grandeza de otros, es escribir sobre una vida ejemplar. El hecho de traer lo griego, pero al mismo tiempo lo romano, lo latino, estimula a un estilo de vida ejemplar.

Con mucha frecuencia se hablaba entonces no solamente de Escipión, sino de Cayo Lelio (su gran amigo), de Cincinato (el general que venció a cimbrios y teutones) y luego regresó a cultivar su parcela, lejos de la parafernalia del orgullo  humano. Homero, Tucídides, Virgilio, Horacio, fueron al mismo tiempo que sobre quienes hablaron, los motores de hacer perdurar la memoria.

Y un tema inesperado, los eulogios o discursos fúnebres. Hablar de lo que hizo quien se fue, es un discurso que invita a otros no solamente a la reflexión, sino al ejemplo de lo bueno que ese alguien hizo en su vida.

Y veamos algunos puntos particulares: 

Filosofía versus historia.

Aquí hay obviamente un duro enfrentamiento al considerar referirse al hombre. Porque la filosofía de alguna manera muestra el ideal, mientras la historia muestra lo real. Es decir, mientras una (la filosofía) transcurre en el escenario de las intenciones, la otra (la historia) transcurre en el escenario de lo real. Y desafortunadamente muchas veces lo real no es lo mejor. Pero es más ejemplarizante. 

Religión versus moral.

¿Es mejor la ascesis, ese renunciar al mundo para buscar lo divino? ¿O acaso es mejor sumergirse en el fragor del cotidiano vivir? Aquí hay una frase de sabiduría del Galileo, no hay que ser un desvahído asceta o un oscuro renunciante al “siglo”, como se tradujo lo secular, lo social. Porque en este caso, el costo de mantenerse por encima del mundo es muy alto, y se cae nuevamente en él con mucha facilidad.

Y nuevamente, vino el ejemplo de los romanos. Escipión, Julio César. Hay que sumergirse en la vida. Es un continuo hacerse y hacerse. De modo que la ascesis, ese estado de retirarse del mundo, para meditar, no es lo mejor. Y de aquí que los hombres que viven la vida, esos que se atreven a pensar y hacer, se convierten en adalides. 

El tema de la riqueza.

Y uno de los argumentos casi podría decirse que perennes, está en torno al manejo del oro. Porque para el hombre por antonomasia del renacimiento, la riqueza es un medio de mostrar el amor a la excelencia, al dar para los otros. Obviamente, no deja de haber un trasfondo de ego, de lo que en ese tiempo llaman la búsqueda de la gloria, porque el cielo es concebido como lo hicieran los romanos y griegos. Un sitio del cual se quería saber noticias de acá. Un sitio de contraste con el cielo de la iglesia católica occidental. La riqueza se propone emplear entonces en una forma como lo propuso Cosme de Medici el viejo, para hacer labor de mecenazgo. Creo que esto hay que destacarlo, porque la Florencia que se ve en pleno siglo XXI, es fruto de esa concepción particular. Otro ejemplo particularmente presente, es el de la biblioteca Laurenziana. Un monumento al saber de tantos ilustres pensadores que vinieron con el lenguaje griego de su época y que transmitieron el legado a los florentinos y a Europa.

La belleza.

Obviamente un libro de renacimiento no puede quedar completo si no se habla de belleza. Más allá de los clásicos referentes artistas plásticos como Leonardo, Donatello, es descollante lo escrito. Y León Battista Alberti, uno de los hombres universales de su época, hizo una soberbia definición, que todavía retumba en nuestro tiempo. Cuando algo no se comporta de tal manera que la suma de las partes no necesita que se agregue nada, que se quite nada ni que se modifique nada. Esa es la belleza. Una aspiración a lo eterno. Y una apreciación no esperada: el pintor es más versátil porque tiene que transmitir diversos elementos, mientras el escultor, tiene que reproducir la realidad sin más ambages. Y a propósito de esto, Miguel Angel opinó que quien escribió esto, sabía escribir menos que su criada…. Ah, los entresijos de la historia.

Sobre libro: Los Médici-Una reina al poder, por Matteo Strukul.

Libro 16 de 2018Catalina de Médicis, uno de los personajes de la historia a quien me he aproximado a través de diferentes autores y el interés empezó desde la película de “La reina Margot”, con Isabelle Adjani. La trama de su vida no puede pasar desapercibida, sobre todo cuando se la mira desde la terrible masacre de la noche de San Bartolomé, uno de los hechos más funestos de la humanidad. Por la debilidad de Carlos IX de Valois, por la alienación que padecía frente al poder de su madre, por la manipulación que se dejaba hacer cada vez que le comparaban con su hermano Enrique de Navarra el “Balafré”, quien siempre fue el preferido de Catalina, por la estrella decadente de los Valois en una Francia que estaba inmersa en deudas y más deudas por las guerras de Francisco I en contra de Carlos V, por las guerras de religión que luego vinieron y que eran como un Urano que empezó a comerse sus propios hijos.

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Retrato de Catalina en una de las salas del castillo de Chenonceau. Foto del autor

No tuvo Catalina una infancia fácil, a pesar de la crianza por Clarisa Orsini, la esposa del llamado Lorenzo “El magnífico”. Trascurrió en esa Florencia donde estaba recién terminado el Duomo, donde estaba el palazzo de la calle larga, circuló por los pasillos del llamado corridoio vassariano del Ponte Vecchio hasta el palazzo Pitti….. para luego ver por la almenas del palacio de Amboise el río Loira teñido de rojo por las ejecuciones ordenadas por el fanático militante Francisco de Guisa…… y para luego ver también por las almenas del castillo del Louvre en París, primero a todos los hugonotes protestantes convocados para la boda del protestante Enrique de Navarra con la católica”Margot” y luego, en una secuencia surrealista, las ventanas iluminadas de las casas de los protestantes , cuando era vertida su sangre ese fatídico 24 de agosto de 1572, la noche de San Bartolomé, la Saint Barthelemy que tanto eco tendría en la posteridad…..

El relato de la interacción con Michel de Notredame, o Nostradamus, es impresionante; muchas de las escenas mostradas hacen pensar porqué de él se dijo que había sido el último de los profetas. Un mistagogo de alcances insospechados, él hombre que vió el futuro, aquel que fue capaz de decirle a Catalina que cuando el león viejo y el león joven se enfrentaran, el león viejo herido en una jaula moriría de muerte atroz…… el embate de lucha de Gabriel de Montgomery, a quien el jefe de piqueros Raymond de Polignac había rogado que fuera quien cuidara a Enrique II -paradoja del destino-, fue el propio causante de la herida en el ojo y de la muerte en el verano de 1559 de Enrique II de Valois.  A veces uno se encuentra con el destino en el camino que toma para evitarlo….

Y según lo que le dijera Nostradamus, ella conocía ya que sus hijos aunque reyes, darían el paso a Enrique de Navarra, ese Borbón, crecido como el otrora emperador Juliano el apóstata, en el miedo y las intrigas palaciegas, quien finalmente trajo un poco de paz con el edicto de tolerancia religiosa firmado en Nantes por allá hacia 1598…..

 

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Castillo de Chenonceau, eregido sobre el río Cher. Del viernes 13 de Junio de 2014, foto del autor.

Y ahora, un poco de entorno geográfico. Al visitar los castillos del Loira, es obligado el de Chenonceau; la joya sobre el río Cher edificada por el arquitecto Filiberto Delorme, fue el castillo donde transcurrió la vida de Diana de Poitiers, la maitresse de Enrique, y que luego de la muerte de él, le fue arrebatado por Catalina, quien nunca olvidaba y nunca olvidó la veces que fue humillada por la favorita. De modo que finalmente saldó sus cuentas. En las paredes de Chenonceau resuenan los ecos de los encuentros entre Catalina y Enrique cuando en su tiempo de nubilidad, Catalina llegó a ser madre de ¡10 hijos! Y todo gracias a que Diana de Poitiers le decía a Enrique que tenía que mantener el “fogón” del vientre de Catalina ocupado con embarazos y crianza..

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La firma de Diana de Poitiers, en uno de los aparadores de exhibición en el castillo de Chenonceau. Foto del autor.

Pero el ejercicio del poder tiene un precio muy pesado, y Catalina finalmente hacia 1589 pagó la deuda que todo humano paga, la muerte.
¿Qué tiene de interesante este libro de Strukul frente a lo que hay? Aporta una aproximación al escenario emocional de Catalina, lo cual hace verla en su humanidad. Con sus fallas y valentías, con el enorme costo de los errores por tratar de conservar el poder en una época tan inestable, para que sus hijos pudieran reinar. Aunque como le dijo Nostradamus en algún momento, “sois muy valiente porque os maldecirán con razón”.

Una marca especial de Strukul: la descarnada descripción de los momentos de intimidad. Como en los otros tomos de la saga. Cosa que lo aproxima a ser un interesante retratista de lo humano en las facetas más insospechadas y por eso, reales.

Los Médici. Una gran novela histórica.

Aunque se han escrito recientemente reseñas que señalan al libro como yendo muy rápido en el tiempo, omitiendo escenas y partes que se consideran de interés, por mi parte encuentro el material interesante. El esfuerzo del autor es mostrar a los Médici en su faceta humana, por lo cual los diferentes relatos en el tiempo tienden a mostrar y reforzar este marco.

Libro 61 de 2017

Para quien ha escuchado mencionar a esta familia y siente curiosidad sobre sus hechos, este es un libro bastante ameno, hace unos interesantes retratos de los personajes y su época, además de poner la perspectiva histórica de un tiempo histórico muy interesante en vísperas de la caída de Constantinopla.

El retrato y la semblanza de Cosme de Médicis, como Pater Patriae, son consistentes y muestran al hombre detrás de la figura. Y es soberbia la descripción del temperamento del constructor de la cúpula del duomo, el inmortal Filipo Brunelleschi. En una de las entradas de wordpress, me había referido a la batalla de Anghiari que junto con la de Cascina, fueron encargadas a Leonardo y Miguel Angel en la sala de los 500 en el Palazzo della Signoria, que después pasó a llamarse el Palazzo Vecchio.

Pues bien, acá está relatada esta guerra fratricida de Anghiari, cuando Florencia salió fortalecida junto con Venecia en su enfrentamiento al poder de Filipo María Visconti, de Milán.

Sobre libro: Miguel Angel, Editorial Mondadori

Con textos de Roberto Salvini.

Miguel Angel desarrolla su propio y personal estilo en un tiempo en que se puede considerar que hay choque de culturas: por una parte, él nace en 1475, en Florencia, bajo la égida en aquel momento, de Lorenzo el Magnífico, es decir, cuando el Renacimiento está en pleno desarrollo; y por otra parte, en Florencia, en la Serenísima del Adriático, han encontrado nuevo hogar los sabios emigrados desde Constantinopla. Es decir, el saber clásico griego es recordado a las mentes italianas, en las figuras de Marcilio Ficino, Jorge Crisoloras, Agnello Landino, Poliziano, Pico della Mirandola, quienes de paso, retoman el neoplatonismo, el ver al mundo nuevamente como ideal, vs. lo real que tenemos, propendiendo por el mejor esfuerzo, a la aspiración de lo bello, a ese ideal del kalokagata, o kalokagathia donde no por lejana la belleza, se debe dejar de aspirar a ella. Es decir, Platón es nuevamente traído a la palestra del pensamiento como el más excelso filósofo del mundo y la belleza que se busca, es un ideal que trasluce en la cosa pública. De ahí que el Magnífico, sea el mayor mecenas de Europa.

Libro 32 de 2017

Y en su corte llega un adolescente de 13 años, que embebido del gusto por la clásico que ha instilado en el las mejores mentes de su época, define que no quiere ser pintor, sino escultor, quiere ser un cantiere, un obrero, alguien que hace su trabajo con el esfuerzo de sus manos, lo cual disgusta a su padre Leonardo Buonarroti.  Igualmente, ha ocurrido recientemente el alzamiento de los Ciompi, los cargadores y auxiliares de servicios generales de su época, que buscaban la rehabilitación social de su trabajo y como se diría hoy, el derecho a una agrupación digna….. lo cual tuvo respuesta militar por parte de la Signoria, respuesta eclesial  excomulgatoria por parte de la autoridad religiosa y una polarización de la riqueza…. terreno que  luego sería el caldo de cultivo para las ideas de Savonarola, al mismo tiempo que en Roma, los papas Sixto, Martín, Alejandro, empezaban a hacer un uso diferente de los dineros conseguidos para la cruzada de recuperación de Constantinopla, dicho uso, fue la basílica de San Pedro, y el famoso archivio segreto vaticano

Pero aparecen algunos padrinos y el joven logra llegar a estar primero con el gran Domenico Ghirlandaio.

Y de Ghirlandaio, aprende el manejo del color y la expresión de esa belleza rinacimentale, que tanto se admira en los cuadros de aquella época, cuando se hace la transición desde los gótico devocional medioeval, hasta algo donde la belleza resurge, como esa gran aspiración de lo clásico y lo helenístico, signado por cifras áureas de magnificas proporciones. El choque de ideas, deviene en aquella época, entre dos concepciones del mundo en ese momento: la devoción y la aspiración de la belleza.

Y el joven Miguel Angel entra en contacto con la belleza escultórica de la colección privada del propio Magnífico. Conoce el trabajo ancilar para él, de Masaccio, ese gran realista, cuya obra afortunadamente todavía se puede ver en la capilla Brancacci en Florencia, naturalmente.

Además del medio ideológico y filosófico social de la época, la maleable mente del joven igualmente vive los sermones del dominico Jerónimo Savonarola, que busca crear nuevamente la conciencia del mal y de un camino equilibrado, de mesura y morigeración. Solo que su voz incomodó algunos altos jerarcas. De modo que Savonarola finalmente falleció en su propia hoguera de las vanidades.

Donatello (Donato de Beto Bardi) ya se había constituido como uno de los referentes y su influencia se deja ver en la Virgen de la Escalera, ahora en la casa museo de Miguel Angel en Florencia. Algunas obras adicionales de escultura, como Baco ahora en el museo del Bargello, lo empezaron a hacer figurar.

Y del mar de la confusión política, de la rebelión de los Pazzi, la muerte de Giuliano de Médici, llega un tiempo de aire republicano, donde queda para la historia el nombre de Pietro Soderini, uno de los vinculados a la confección del David. Y de las manos de un joven Miguel Angel sale a la luz una de las obras maestras, a partir de un trozo de mármol de Carrara que llevaba casi 30 años considerándose malogrado.

La simetría helenística de un Doríforo  de la mano de Policleto, con su rostro de expresión angelical, casi beatífica, tiene un contrapunto en la expresión de acentuado realismo de David, justo al momento antes de enfrentarse a Goliath, con la piedra –il sasso- en su mano derecha, con la honda en trance de ser alistada para el momento de la historia que se conoce. Y las implicaciones del David, van más allá de lo escultórico. Aluden a la lucha de la libertad contra la tiranía, de modo que la ubicación preliminar propuesta en la Loggia dei Lanzi, se encuentra con que se va a quedar en la puerta principal del Palazzo Vecchio.

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Logia dei Lanzi – Piazza della Signoria – Florencia

Después de su entrada por la puerta grande, Miguel Angel empezó a pintar junto con Leonardo la Sala de los 500 en el Palazzo Vecchio, y los dibujos, las sinopias que hacen en las paredes en contraposición, hacen que esta conjunción se llamare en aquel tiempo la Escuela del Mundo…

Pasan los años, llegan nuevos Papas al solio de Pedro, los Papas del Renacimiento: allí desfilan los nombres de Julio II, sobrino del otrora Papa Sixto de la Rovere, León X Médici, Adriano Dedel de Utretch y Rastad (Adriano VI), Clemente VII de Médici, Paulo III Farnese, Paulo IV, Pío IV. Pues bien, con todos estos Papas hubo una relación intensa, una relación tirante, tensión de la cual vinieron a ver la luz las más de 100 obras de Miguel Angel, que tanto admiramos.

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Algunas más conocidas que otras, todas con la marca del león. Corporalidad intensa, que traduce poder, figuración, estilo.  El “cementerio” como el llamo a la Sacrestia Nuova, donde están los monumentos funerarios de los hijos del Magnífico, fue uno de esos encargos que el no quiso, sin embargo la temible presión del Papa Médici hizo posible esto.

San Pedro en Roma es una conjugación de dos artes en los que fue maestro: la escultura con la Piedad, y la arquitectura con la cúpula, que tuvo entre otras, influencia del gran Filipo Brunelleschi. Y en la Sixtina, queda uno de los murales más grandes del mundo por la autoría de un solo artista.

En la Sacrestia nuova.

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En el monumento funerario de Giuliano de Médici en la Sacrestia nuova.

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Este stupor mundi, esta “maravilla del mundo” es la Biblioteca Laurenciana de Florencia, también dentro del catálogo arquitectónico con la impronta de Miguel Angel.

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El monumento funerario del papa Julio II della Rovere, en la iglesia de San Pietro ad Vincoli – San Pedro en cadenas. Foto del autor.

La alegoría de la primavera: Sandro Botticelli

Comentario transcrito del blog: http://domuspucelae.blogspot.com.co/2011/03/visita-virtual-la-primavera-lirica-para.html, escrito por J. M. Travieso.

11 de marzo de 2011 Visita virtual: LA PRIMAVERA, lírica para una alegoría neoplatónica del amor 

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Foto del autor.
“LA PRIMAVERA
Sandro Botticelli (Florencia, 1445-1510)
1481-1482
Temple sobre tabla
Galería Uffizi, Florencia
Pintura del Renacimiento. Quattrocento italiano. Clasicismo
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Fotografìa del autor en galería degli Ufizzi.
     Al colocarse ante esta obra maestra de Botticelli, una pintura de formato considerable, 3,14 x 2,03 metros, parece aparentemente fácil intentar descifrar su significado por la precisión de su dibujo, por sus brillantes colores y por el verismo de las figuras que en ella aparecen. Allí se muestra un prado idílico, lleno de flores y rodeado de un bosque de árboles frutales, en el que deambulan seis bellas mujeres y dos hombres de tamaño natural, todos ellos muy jóvenes, acompañados de la figura infantil de Cupido sobrevolando la parte superior.
     A simple vista puede parecer una trivial escena galante, amorosa y sensual, pues unas bailan y otras juegan con flores, pero una mirada detallada permite apreciar la precisión con que el pintor ha concebido la composición, la certeza de cada gesto y que cada elemento de la naturaleza no es algo caprichoso ni simplemente decorativo, por lo que es necesario descifrar su lenguaje críptico e intelectual para ser capaz de identificar a cada uno de los personajes y establecer el papel que interpretan en la representación, para lo que es imprescindible una cierta erudición o dominio de los textos y los mitos clásicos para llegar a captar que Botticelli plasma en la pintura un ejercicio de simbolismo basado en la filosofía neoplatónica, en el que antepone la belleza ideal a la real y el intelecto a los sentidos, siguiendo el sincretismo que caracteriza al arte renacentista.
     La pintura está ligada a las celebraciones suntuosas de los Médici, familia para la que el pintor trabajó reiteradamente, y refleja el elevado interés literario del círculo de eruditos reunidos en torno a Lorenzo el Magnífico, que encontraron en las fiestas y ritos de la antigüedad, en la renovada imaginería toscana y en las novelas de caballerías una vía para desarrollar una filosofía neoplatónica que devino en una nueva concepción del mundo después conocida como cultura humanista.
     La pintura fue realizada hacia 1481 por encargo de Lorenzo di Pierfrancesco de Médici, primo de Lorenzo el Magnífico, con motivo de su matrimonio con Semiramide Appiani, hija del propietario de unas minas de hierro en la isla de Elba, las únicas en su tiempo, que era aliado de la familia florentina, explotadora de dichas minas. Estaba destinada a decorar una antesala del palacio de Pierfrancesco en Florencia, según consta en un inventario de 1499 descubierto en 1975, aunque después se trasladó a la villa de Castello, donde la cita Vasari en 1551.
     La narración está ambientada fuera del tiempo real, en una atmósfera de fábula mitológica que muestra el rito pagano de la Primavera, con lo que el pintor se aparta de sus tradicionales obras religiosas para inspirarse en el origen de la fiesta del Calendimaggio celebrada en Florencia, con origen en la antigua celebración primaveral de la Floralia. En su iconografía acusa la influencia de los escritos del humanista y poeta Angelo Poliziano, a su vez inspirado en la obra de Ovidio, donde la presencia de la mujer amada puede transformar cualquier lugar de la tierra en un paraíso, por lo que la pintura adquiere el valor de un poema lírico que invoca a Venus, diosa del amor y de la primavera, e incita al espectador a compartir el reino de la belleza y la abundancia.
ICONOGRAFÍA PAGANA
Venus humanitas
     Aunque el tema argumental de la pintura es la metamorfosis de la ninfa Cloris hasta convertirse en Flora, la Hora de la primavera que los dioses envían al mundo a su debido tiempo, como figura central aparece una alegoría de la Venus humanitas, que simboliza a la Humanidad disfrutando del fenómeno que se produce con la llegada de la primavera, estación en que la naturaleza se renueva del mismo modo que se renovaba el pensamiento en la Florencia del momento.
     Venus aparece vestida a la romana, con una túnica ceñida al pecho que revela su anatomía y un manto rojo símbolo de pasión. Levanta la mano con elegancia haciendo el tradicional saludo de bienvenida y mira fijamente al espectador haciéndole partícipe de las escenas que ocurren a su lado.
Cupido
     El dios del amor aparece como figura infantil sobrevolando a Venus, su madre, rodeado de los frutos esféricos del naranjo que aluden a las palle, bolas en italiano, elementos que constituyen el emblema familiar de los Médici. Lleva los ojos vendados, pues el amor es ciego. En la pintura supone el inicio de la narración, ya que está representado en el momento de disparar una de su flechas con la punta ardiente, en este caso directamente orientada a la figura de Castitas, la mujer virgen, una de las tres Gracias que bailan sobre el prado y que quedará herida de amor, motivo por el que dirige su mirada hacia Mercurio.
Céfiro y Cloris
     Ocupan el extremo derecho de la pintura y representan el momento en que Céfiro, el viento del oeste, tras recibir el flechazo de Cupido realiza el cortejo amoroso a la ninfa Cloris, a la que fecunda con un soplo para transformarle en Flora, la diosa romana de la primavera. Estos personajes recrean un mito que Ovidionarra en su obra Los Fastos, calendario poético que describía las festividades romanas, en el que la ninfa griega Cloris fue perseguida y violada por Céfiro, aunque después la desposó y la regaló un jardín convirtiéndole en diosa de la primavera, en reina de las flores.
     La figura del viento es irreal, compuesta en tonos azulados, y aparece en el momento en que abraza a Cloris para realizar un soplo fecundador cuya fuerza abate uno de los árboles próximos. Cloris parece huir temerosa con una túnica de gasa transparente que permite adivinar su voluptuosa anatomía femenina. A consecuencia del abrazo muestra su fecundación expulsando por la boca una serie de flores, ajustándose su imagen al relato de Ovidio: “respira las rosas de la primavera“.
Flora
     Representada a modo de secuencia, Flora es la misma ninfa Cloris renacida metafóricamente como diosa de la primavera. Viste una túnica blanca adornada con flores y semillas que forman una corona en el cuello y aparece en actitud de esparcir por el mundo la nueva vida en forma de flores que lleva en el regazo como símbolo de la fertilidad del amor, pues hasta entonces, según indica Ovidio en Los Fastos, la tierra había sido de un sólo color. Incluso las flores forman una diadema y penden de su rubio cabello, con un rostro de belleza angelical que mira fijamente al espectador. Su presencia es festejada con la alegrías y el acompañamiento danzante de las tres Gracias.
Las tres Gracias
     Este trío de bellas mujeres, las Cárites, fueron identificadas en la mitología latina como tres arquetipos diferentes de mujer: CastitasPulchritude y Voluptas, es decir, la vírgen, la esposa y la amante, tres aspectos distintos de una misma atribución convertidas en diosas del encanto, la gracia y la belleza. Aparecen sonrientes y juveniles, vestidas con ligeras túnicas transparentes y cogidas de las manos, tal y como las describió Séneca. Su imagen constituye una de las más bellas creaciones del Renacimiento italiano, donde la belleza idealizada alcanza el más alto grado de refinamiento.
Mercurio
     Partícipe de la fiesta, en el extremo izquierdo aparece el dios Mercurio en actitud galante, ocupado en disipar las nubes con su caduceo para que no oscurezcan la fiesta.
El dios olímpico, Hermes en la mitología griega, era invocado como dios de la elocuencia, protector del ingenio, de oradores, literatos y poetas, guardián de la paz, de las puertas y los sueños, fertilizador de la tierra, protector de los viajeros y del comercio y como mensajero de los dioses el encargado de transmitir las ideas a lo más alto. Aquí aparece como un apuesto joven, apenas cubierto con un manto de roja pasión, calzado con borceguíes y portando un casco y una gran espada, mientras el caduceo, dotado de poderes mágicos, tiene convertidos los antiguos lazos en serpientes, símbolo de prudencia.
      En la composición, la figura del dios, que orienta la mente del hombre hacia lo divino y gobierna los vientos haciendo que se dispersen las semillas, recibe la mirada amorosa de Castitas, la Gracia que ocupa el lugar central, una mirada que hace presentir un idilio bucólico. Con este personaje se cierra en la parte izquierda el circuito narrativo que comenzara en la derecha y que en definitiva constituye una intrincada alegoría referida al amor.
     El componente simbólico también abarca al paisaje circundante. Los naranjos están relacionados con la familia Médici, el mirto que aparece a espaldas de Venus es un arbusto a ella consagrado y los laureles están colocados como homenaje a Lorenzo di Pierfrancesco, del latín Laurentius.
     Como conclusión, la interpretación de la escena se puede entender como el sentimiento del amor que llega a la tierra como pasión (Céfiro) y regresa al mundo de las ideas (el cielo cristiano) sublimado como contemplación (Mercurio), unas imágenes que suponen el triunfo del pensamiento humanista en la Florencia de los Médici.
     Botticelli utiliza un dibujo impecable como base de la pintura, un rasgo común a toda la pintura florentina del Renacimiento frente a la primacía del color en Venecia, siendo apreciables los contornos dibujísticos de las figuras mantenidos en plena madurez del artista. La obra está dotada de inigualables valores plásticos y en ella reina la armonía, destacando el peculiar uso de la luz, apenas sin sombras, y la transparencia de los colores.
     Los personajes se relacionan mediante un controlado y elegante movimiento, a veces próximo a la danza por la disposición de las manos, los cuerpos y los vaporosos velos que se arremolinan ciñendo los cuerpos jóvenes y primaverales, así como por el cruce de miradas que también se dirigen al espectador. La obra, técnicamente preciosista en todos sus detalles, armas, broches, etc., llega al paroxismo en la gran variedad de flores que salpican toda la pintura, ofrecidas como un complejo ejercicio de inventario botánico de la flora toscana: violetas, aciano, fresas silvestres, mirto, rosas, jacintos, iris, siemprevivas, clavellinas, anémonas, etc..
     Por el carácter enigmático de la pintura no han faltado otras interpretaciones. Durante los siglos XVII y XVIII fue interpretada como “El jardín de las Hespérides” y la leyenda de la manzana de oro. El historiador Gombrich quiere encontrar una referencia al Juicio de Paris, la italianista Claudia Villa una representación de las bodas de Mercurio y la Filología y Enrico Guidoni una alegoría del triunfo de la ciudad de Florentia, aunque todas estas teorías tienen poca consistencia frente al verdadero significado filosófico y poético inspirado en los textos literarios reinterpretados en la Florencia renacentista.
     Por último hemos de recordar que esta pintura hacía pareja con la no menos célebre del Nacimiento de Venus, que presenta como figura central uno de los desnudos más nobles de cuantos se han realizado en toda la historia del Arte.”

Sobre libro El arte del Renacimiento

Elie Faure es un apasionado de la vida; sus palabras son lenguaje de belleza y la búsqueda de la belleza siempre es un proceso de tiempo presente, de modo que Faure es esperanzadoramente vigente para nuestro tiempo. El arte transmite a su pensamiento una forma de ver un mundo palpitante, en la emoción de los artistas del Renacimiento, en la sensibilidad de quienes quisieron ver el mundo a través de los artistas, en un sentir de los italianos que conectados con el pasado, se apegaron a su raíz histórica.    

Y así, Faure describe una pléyade de artistas con sus contingencias sociales, por ejemplo Masaccio, cuyo padre participó en la revuelta florentina de los Ciompi o cargadores, Boticcelli que fue seguidor de Jerónimo Savonarola. Nuevamente, Benvenutto Cellini, un artista camorrista, un perfeccionista de la técnica del metal fundido, que se puede ver en ese bronce de Perseo y Medusa. O Donatello, que plasmó belleza de vírgenes y putti en el bronce de muchas iglesias, no obstante siendo la pintura un modo casi que nacional de aproximarse a la belleza.    

Y Leonardo que imprime un carácter único a su época, porque va en contravía de esa platónica búsqueda del modo de ver el mundo en Florencia, que los convirtió como dice curiosamente Faure, en un capullo con olor marchito…. Su afán de ver el mundo, es porque cuando todo se comprende, todo se ama.  Lo cual igualmente está en contraste con la forma italiana de ver el mundo, en que se es feliz cuando se anhela llegar al conocimiento, y se es infeliz cuando se logra conocer (!!). Mucha poesía en las descripciones, quizá algún crítico podría decir alambicamiento, solo que la expresión de lo bello es en sí, todo un mundo….

Un ejemplo, cuando se refiere a las donne en Venecia, con una piel dorada porque su sangre ha sido besada muchas veces por el sol y así, ellas resplandecen sobre un paisaje indefinidamente azul, a propósito de la pinturas de Tiziano. Y cuando se refiere a la belleza angelical a pesar de estar sumergido en el mundo, este es el entorno de Rafael Sanzio, “San”, cuya tumba está en el Panteón de la eterna Roma.

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La Escuela de Atenas – Obra de Rafael en la Stanzia della Segnatura.  Foto del autor. Para conocer más detalles, ver http://cuadernodesofonisba.blogspot.com.co/2013/04/cavsarum-cognitio.html

Y “San” se fue muy joven, no habiendo llegado a lo mejor de la expresión de su arte, cosa a la que Faure comenta como que hubiera podido ser el Rembrandt italiano. Solo que antes de llegar a Rembrandt, Miguel Angel es un referente obligatorio, porque complementa la belleza angelical de San y por qué no, de Fra Angélico, con figuras que se antojan más grandes, por haber forjado en el dolor. El dolor que bulle en Roma, luego de tantos años de haber estado bajo el desgastante mando de los diferentes bárbaros invasores.    

Y el dolor es esa sensación que bulle y que atenaza la garganta, por los seres de alas membranosas que enlutan el cielo, haciendo verdad la dantesca promesa de la esperanza perdida.    

Mientras en Italia el arte tiene un momentum, se alegra y acompasa con la vida, el norte flamenco de la región de Brabante, de Alemania y de Inglaterra, se encuentra con la reforma protestante. Los teólogos dirigen el arte. La sensibilidad de los artistas se ensaña con expresar la realidad, y esa es la pintura de Holbein, de Cranach y por supuesto de Rembrandt. Este último, con imágenes profundamente alegóricas a todo lo humano, reflejo de la gran capacidad de estudio y de observación, para poder plasmar en unos tonos dialogando entre sombras y aguafuertes, la emoción del interior. Angeles con alas que no vuelan porque están desencantados de la realidad, tiempos que fluyen y se acaban designados por los relojes de arena, objetos de la vida diaria que tienen tanta vida como los vivos que están allí representados.

LIbro 13 de 2017

Sobre libro Firenze ricostruita

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Crédito de imagen: https://www.archeolibri.com/it/pubblicazioni/archeoguide/firenze-ricostruita

Este es un esquemático y artístico libro que muestra el pasado y el presente de puntos principales de construcción en Florencia, el interés llegó despues de haber visto la parte de Scavi, la parte de excavaciones arqueológicas en el Palazzo Vecchio, empieza el pasado a conectarse con el presente. Y este mojón arquitectónico de la profusamente ornada Piazza de la Signoria conecta de pronto con el tiempo de la construcción de la ciudad, con su cardo máximo y sus decumani autorizados por aquel triunvirato romano de Octavio, Lépido y Marco Antonio.

Lo que muestran los Scavi, es que el palacio se edificó sobre lo que antes era un circo romano típico, semejante al que se vé expuesto en pleno siglo XXI en el parque de los Scrovegni en la vecina ciudad de Padua.

Fotografías tomas por el autor.

Y surge entonces en los Scavi del Palazzo, la época romana, con su estilo arquitectónico que construía para una larga duración. Varias estatuas y piedras talladas de la época, incluso un vomitorio, son el insólito nuevo pasado en presente.

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Vomitorio en parte de Excavaciones del Palazzo Vecchio; fotografía (con fallas de origen) del autor.

En el complejo arquitectónico, está igualmente el sito de los Uffizi. Giorgio Vasari es otro de los nombres de tener en cuenta, pintor de varios de los frescos en la Cupola del Duomo, arquitecto de las oficinas administrativas llamadas Uffizi, donde hoy queda el museo, y del Corridoio vasariano, que lleva a través del Ponte Vecchio hasta el Palazzo Pitti, que luego fue la tercera casa oficial de la familia Médicis, siendo el Palazzo Medici Ricardi y el Palazzo Vecchio la primera y la segunda, respectivamente.

La construcción del palacio fue ennoblecida con el torreón donde está el reloj, y esta fue una de las firmas para la posteridad de Arnolfo di Cambio, junto con la construcción de la basílica de Santa María dei Fiore (donde está el Duomo que hizo famosa a la ciudad desde el siglo XIV), la basílica de San Lorenzo, la basílica de Santa Crocce entre otras varias. Y esta construcción fue posible por la voluntad de Cosme el Viejo, después de la expulsión que tuviera de la ciudad.

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Monumento a Arnolfo di Cambio, en la vecindad de Santa María dei Fiore. Fotografía del autor.

Es decir, mucho de lo que se admira en Florencia, amerita recordar este nombre. Las basílicas como Santa Crocce y Santa María Novella fueron centros en su tiempo de ayudar a dirigir temas importantes en la cristiandad, en ellas incluso hubo concilios ecuménicos, fueron alojamientos papales, sedes de las órdenes monásticas más importantes de su tiempo, franciscanos y dominicos. Y fueron edificadas en  el tiempo en que los gremios de Florencia estaban en su auge, siendo patrocinadas por el gremio de la lana o Linaoli.

En Santa María dei Fiore está por ejemplo, en la parte baja la construcción antigua de la iglesia paleocristiana que fue la de Santa Reparata, otro de los nombres de los santos de Florencia, junto con San Zanobi, San Gimignano y San Miniato.

Y en este complejo donde está el Duomo, está igualmente el Baptisterio de San Giovanni y el Campanile de Giotto, además del ahora museo de la Opera del Duomo.

El Baptisterio tiene una tumba importante, aunque poco conocida, la del antipapa Juan XXIII (Baldassare Cossa), quien fue en su momento uno de los que ayudó al crecimiento económico de la familia Médicis al tomarlos como sus banqueros. Es curioso, porque uno piensa que Juan XXIII es el papa que conocemos del siglo XX, el autor del Concilio Vaticano II.

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Tumba de Juan XXIII en el Baptisterio. Fotografía del autor.

Al ver en detalle, dice JOANES QUODAM PAPA XXIII OBIT …. 1419 FLORENTIA KALENDAS IANUARII; la palabra quodam traduce “un cierto, de algún modo”

txt-tumba-juan-xxiiiY el Campanile, obra del también pintor Giotto di Bondone, aloja las espléndidas campanas que llamaban (y siguen llamando) a misa a los fieles.

Fotografías tomadas por el autor

En el museo de la Opera del Duomo, se muestra la historia en torno a la construcción de estas edificaciones y por ejemplo, muestra el altar en plata que esculpió Donatello, los diferentes modelos que se ejecutaron para los grupos de esculturas en las entradas del Duomo y del baptisterio, así como la soberbia ejecución de las puertas del baptisterio, por Lorenzo Ghiberti y Jacopo Sansovino y los trabajos en cantería que se hicieron para el ornato interior y exterior.

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Copia de las puertas del Baptisterio en el Museo de la Opera del Duomo, escultura de Lorenzo Ghiberti. Fotografía del autor

Otra de las iglesias del grupo, incluye a San Miniato al monte, que es una de las iglesias románicas paleocristianas que tienen gran antigüedad. Este libro es una pequeña joya que en 65 páginas enriquece la panorámica de Florencia y refuerza -por qué no- que esta otra joya arquitectural que es Florencia puede ser el sitio más bello del mundo.

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Sobre libro: 1434 El año en que una flota china..

llegó a Italia e inició el Renacimiento.

Libro 16 de 2016

El autor Gavin Menzies trabajó en la marina británica y en su amor por la historia, ha visitado muchos museos y establecido contacto con muchos autores, entre ellos varios en China. La obra es controversial, porque tiende a minar el eurocentrismo en el tema del descubrimiento de América y lo que hizo Colon, fue contar con la evidencia de varios mapamundi como los de Waldsee y Muller en los cuales estaba descrita la presencia de América, en aquella época Terra incognita.

Algunos nombres para tener en cuenta:

Zhou-Di Emperador chino de la dinastía Ming, promovió la exploración china por todo el orbe.

Zhou Zhanji – Emperador chino de la dinastía Ming, continuó la exploración internacional de la dinastía Ming. Bajo su reinado el almirante Zheng – He llegó a la Toscana.

Zheng -He: Almirante de la flota china

Eugenio IV. Papa de la Cristiandad, a la sazón establecido en Florencia hacia 1434

Nicolás de Cusa: cardenal, miembro de la curia de Eugenio IV, matemático

Paolo Toscanelli: matemático, amigo de Philippo Brunelleschi, el autor de la impresionante cúpula del duomo de Santa María Dei Fiore.

Leon Battista Alberti, intelectual, divulgador, experto en temas de ingeniería: pintor en la capilla de San Lorenzo en Florencia, de la posición de todos los astros en el cielo, al mediodía del 6 de Julio de 1439, fecha de unión de las iglesias occidental y oriental.

Shou shi: calendario con posiciones planetarias o efemérides, realizado por el astrónomo y matemático Guo Shujing.

Johannes Müller, Regiomontano: el Newton de su época, confirmó que la tierra tenía órbita elíptica y que el sol estaba en uno de los focos de la elipse. Ayudó al desarrollo de las tablas de efemérides que desbancaron a las de Ptolomeo, preparó el camino para Copérnico y Kepler.

Yongle dadian: la máxima enciclopedia de sabiduría china, en la que trabajaron cerca de 3000 sabios chinos, publicada en cerca de 50 millones de caracteres. Hubo una copia de esta en los juncos o naves chinas que llegaron a la Toscana, en 1434 y este material parce que fue el que ayudó a que muchas de las sorpresas en el conocimiento que ocurrieron en la Florencia renacentista, aparentemente se concentraran en un sitio geográfico tan circunscrito.  De los carácteres impresos, salió la idea de la imprenta que en Europa ocurrió en Venecia, la de Gutenberg y la de Laurens Jaszoon Coster en Harlem.

Cometa Mahuika: cuando cayó en el Pacífico, creó un tsunami  que destruyó la flota de Zeng-He y replegó totalmente la política internacional de China.

Hay multitud de sitios en América del Norte, Perú, Nueva Zelanda, Croacia con evidencia arqueológica, lingüística. aún del contundente ADN, de contacto con los chinos.

Otros sitios de interés

http://historiageneral.com/2009/03/28/1434-gavin-menzies-y-la-conexion-china/

http://www.gavinmenzies.net/china/1434-2/

http://www.gavinmenzies.net/china/1434-2/1434-evidence/