Sobre libro: Miguel Angel, Editorial Mondadori

Con textos de Roberto Salvini.

Miguel Angel desarrolla su propio y personal estilo en un tiempo en que se puede considerar que hay choque de culturas: por una parte, él nace en 1475, en Florencia, bajo la égida en aquel momento, de Lorenzo el Magnífico, es decir, cuando el Renacimiento está en pleno desarrollo; y por otra parte, en Florencia, en la Serenísima del Adriático, han encontrado nuevo hogar los sabios emigrados desde Constantinopla. Es decir, el saber clásico griego es recordado a las mentes italianas, en las figuras de Marcilio Ficino, Jorge Crisoloras, Agnello Landino, Poliziano, Pico della Mirandola, quienes de paso, retoman el neoplatonismo, el ver al mundo nuevamente como ideal, vs. lo real que tenemos, propendiendo por el mejor esfuerzo, a la aspiración de lo bello, a ese ideal del kalokagata, o kalokagathia donde no por lejana la belleza, se debe dejar de aspirar a ella. Es decir, Platón es nuevamente traído a la palestra del pensamiento como el más excelso filósofo del mundo y la belleza que se busca, es un ideal que trasluce en la cosa pública. De ahí que el Magnífico, sea el mayor mecenas de Europa.

Libro 32 de 2017

Y en su corte llega un adolescente de 13 años, que embebido del gusto por la clásico que ha instilado en el las mejores mentes de su época, define que no quiere ser pintor, sino escultor, quiere ser un cantiere, un obrero, alguien que hace su trabajo con el esfuerzo de sus manos, lo cual disgusta a su padre Leonardo Buonarroti.  Igualmente, ha ocurrido recientemente el alzamiento de los Ciompi, los cargadores y auxiliares de servicios generales de su época, que buscaban la rehabilitación social de su trabajo y como se diría hoy, el derecho a una agrupación digna….. lo cual tuvo respuesta militar por parte de la Signoria, respuesta eclesial  excomulgatoria por parte de la autoridad religiosa y una polarización de la riqueza…. terreno que  luego sería el caldo de cultivo para las ideas de Savonarola, al mismo tiempo que en Roma, los papas Sixto, Martín, Alejandro, empezaban a hacer un uso diferente de los dineros conseguidos para la cruzada de recuperación de Constantinopla, dicho uso, fue la basílica de San Pedro, y el famoso archivio segreto vaticano

Pero aparecen algunos padrinos y el joven logra llegar a estar primero con el gran Domenico Ghirlandaio.

Y de Ghirlandaio, aprende el manejo del color y la expresión de esa belleza rinacimentale, que tanto se admira en los cuadros de aquella época, cuando se hace la transición desde los gótico devocional medioeval, hasta algo donde la belleza resurge, como esa gran aspiración de lo clásico y lo helenístico, signado por cifras áureas de magnificas proporciones. El choque de ideas, deviene en aquella época, entre dos concepciones del mundo en ese momento: la devoción y la aspiración de la belleza.

Y el joven Miguel Angel entra en contacto con la belleza escultórica de la colección privada del propio Magnífico. Conoce el trabajo ancilar para él, de Masaccio, ese gran realista, cuya obra afortunadamente todavía se puede ver en la capilla Brancacci en Florencia, naturalmente.

Además del medio ideológico y filosófico social de la época, la maleable mente del joven igualmente vive los sermones del dominico Jerónimo Savonarola, que busca crear nuevamente la conciencia del mal y de un camino equilibrado, de mesura y morigeración. Solo que su voz incomodó algunos altos jerarcas. De modo que Savonarola finalmente falleció en su propia hoguera de las vanidades.

Donatello (Donato de Beto Bardi) ya se había constituido como uno de los referentes y su influencia se deja ver en la Virgen de la Escalera, ahora en la casa museo de Miguel Angel en Florencia. Algunas obras adicionales de escultura, como Baco ahora en el museo del Bargello, lo empezaron a hacer figurar.

Y del mar de la confusión política, de la rebelión de los Pazzi, la muerte de Giuliano de Médici, llega un tiempo de aire republicano, donde queda para la historia el nombre de Pietro Soderini, uno de los vinculados a la confección del David. Y de las manos de un joven Miguel Angel sale a la luz una de las obras maestras, a partir de un trozo de mármol de Carrara que llevaba casi 30 años considerándose malogrado.

La simetría helenística de un Doríforo  de la mano de Policleto, con su rostro de expresión angelical, casi beatífica, tiene un contrapunto en la expresión de acentuado realismo de David, justo al momento antes de enfrentarse a Goliath, con la piedra –il sasso- en su mano derecha, con la honda en trance de ser alistada para el momento de la historia que se conoce. Y las implicaciones del David, van más allá de lo escultórico. Aluden a la lucha de la libertad contra la tiranía, de modo que la ubicación preliminar propuesta en la Loggia dei Lanzi, se encuentra con que se va a quedar en la puerta principal del Palazzo Vecchio.

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Logia dei Lanzi – Piazza della Signoria – Florencia

Después de su entrada por la puerta grande, Miguel Angel empezó a pintar junto con Leonardo la Sala de los 500 en el Palazzo Vecchio, y los dibujos, las sinopias que hacen en las paredes en contraposición, hacen que esta conjunción se llamare en aquel tiempo la Escuela del Mundo…

Pasan los años, llegan nuevos Papas al solio de Pedro, los Papas del Renacimiento: allí desfilan los nombres de Julio II, sobrino del otrora Papa Sixto de la Rovere, León X Médici, Adriano Dedel de Utretch y Rastad (Adriano VI), Clemente VII de Médici, Paulo III Farnese, Paulo IV, Pío IV. Pues bien, con todos estos Papas hubo una relación intensa, una relación tirante, tensión de la cual vinieron a ver la luz las más de 100 obras de Miguel Angel, que tanto admiramos.

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Algunas más conocidas que otras, todas con la marca del león. Corporalidad intensa, que traduce poder, figuración, estilo.  El “cementerio” como el llamo a la Sacrestia Nuova, donde están los monumentos funerarios de los hijos del Magnífico, fue uno de esos encargos que el no quiso, sin embargo la temible presión del Papa Médici hizo posible esto.

San Pedro en Roma es una conjugación de dos artes en los que fue maestro: la escultura con la Piedad, y la arquitectura con la cúpula, que tuvo entre otras, influencia del gran Filipo Brunelleschi. Y en la Sixtina, queda uno de los murales más grandes del mundo por la autoría de un solo artista.

En la Sacrestia nuova.

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En el monumento funerario de Giuliano de Médici en la Sacrestia nuova.

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Este stupor mundi, esta “maravilla del mundo” es la Biblioteca Laurenciana de Florencia, también dentro del catálogo arquitectónico con la impronta de Miguel Angel.

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El monumento funerario del papa Julio II della Rovere, en la iglesia de San Pietro ad Vincoli – San Pedro en cadenas. Foto del autor.
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