Sobre Libro  María Estuardo, por Paul Henry Bordeaux

Introducción
De 1542 a 1587 en pleno Renacimiento, entre Escocia, París, Northampton, transcurre la vida de la reina María de la dinastía de los Estuardo o Stewart, que tiene un trágico final, semejante al de otras figuras reinantes en otras épocas, como Conradino Hohenstauffen, Carlos I, Luis XVI, María Antonieta, Maximiliano de Habsburgo, Atahualpa. Figuras reales  que fueron sometidas a procesos legales sesgados con pena capital final.  Nació en el castillo de Linlithgow en Escocia, murió decapitada en el castillo de Fotheringay en Northampton.

Maria Estuardo
Retrato de María Estuardo. Del libro. Crédito de imagen: http://www.todocoleccion.net/libros-segunda-mano-biografias/maria-estuardo-paule-henry-bordeaux-biografias-gandesa-mexico-1957-422-pags-16x22cm~x43818126

El escenario político Europeo en el siglo XVI
El ensayista y novelista francés Paul Henry Bordeaux tiene la capacidad de presentar cuadros psicológicos que develan el alma de sus personajes. Y en este caso, María es una persona buena, una mujer joven que buscó vivir la vida y ser amada, a quien por azares del destino le tocó ejercer el poder en la conmoción política de la reforma y la contrarreforma, que polarizó la política de las potencias en su momento: Roma, con un papado fortalecido por el concilio de Trento; España, con el poderío declinante de Carlos V y Felipe II, un imperio cristiano sin capacidad administrativa, consumiendo y malgastando la riqueza de las  Américas en soldadas y armas, para mantener la herencia -por muchos historiadores considerada funesta – de Borgoña,  y mantener a raya “al turco” y los múltiples enfrentamientos con Francia, Inglaterra, Países Bajos. Las otras dos potencias,  Francia,  que después de Francisco I quedó empobrecida con todas las guerras que sostuvo con Carlos V, e Inglaterra que salió fortalecida después del despótico reinado de Enrique VIII Tudor.

Reforma y Contrarreforma
En qué consistió esto de la reforma? Remontándose un poco en el tiempo, fue la venta de indulgencias por el agustino Johanes Teltzen, para conseguir dinero de modo que el noble Alberto de  Brandeburgo pudiera comprar el obispado de Maguncia, con las enormes rentas que ello implicaba de ganancia. Es decir, simonía pura y dura, venta de bienes eclesiásticos y espirituales, donde las ganancias se privatizaban, pero las deudas se socializaban, es decir, nihil novum sub sole.
Esta situación motivó la reacción del monje agustino Martín Lutero, quien el 31 de Octubre de 1517 publicó las 99 tesis en la catedral de Wittenberg. Y esta ruptura con el clero de Roma, encendió el fuego del descontento en otros, como Calvino, Zwinglio en Suiza, Jan Huss en Bohemia, John Knox en Escocia. A este John Knox no hay que perderlo de vista, más tarde será uno de los personae dramatis en la vida de María Estuardo, cuando propuso la reforma protestante en la tradicionalmente católica Escocia. Y la Contrarreforma fue la respuesta de la Iglesia de Roma, que se consolidó en un movimiento con consecuencias políticas a lo largo de Europa, el concilio de Trento, promovido por un cardenal de Roma, el temible Gianpietro Garaffa, futuro Papa Pablo IV.

El escenario político escocés
Este es un escenario bastante complicado. En las tierras altas o highlands hay que imaginar un grupo de terratenientes que son los highlanders y tienen una mentalidad altamente individualista, enamorada de la libertad, que apenas aceptaba ningún vasallaje, algunos son descendientes de los pictos y escotos que resistieron a las legiones romanas. Y por el amor a la libertad, a duras penas aceptaban una figura real, a quien solían considerar un “primus interpares”, o un noble afín con un poco más de suerte que ellos.

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Highlands en Escocia. Crédito de imagen: Autora katjaverhoeven; https://pixabay.com/es/talisker-highlands-y-las-islas-913863/

Y estaban los pobladores de las zonas bajas o low lands, que en contraposición a los terratenientes, derivaban su sustento y riqueza de la actividad comercial y sabían que la guerra afectaba este tráfico comercial, de modo que sencillamente, la detestaban. Los highlanders tenían esta fidelidad solamente a su libertad individual. Y no les repugnaba asociarse con los -en aquella época- odiados ingleses para oponerse al rey.  De modo que, políticamente hablando, la cabeza no mandaba. Y este escenario que ya había pasado antes cuando el rey Roberto Bruce para conseguir el trono para su hijo, empeñó a William Wallace (el famoso Corazón Valiente personificado por Mel Gibson) ante el rey inglés Eduardo I Plantagenet apodado Edward Longshank, el “martillo de los escoceses”.

El marco familiar de María Estuardo
María es hija de Jacobo V Estuardo y de María de Lorena, entroncada con la casa de Guisa en Francia, que tanta oficialidad dio a la casa de los fatuos Valois.  Y  la dinastía de Valois no tuvo la capacidad de la dinastía Capetina en tener gobernantes capaces.
Los hugonotes prosperaron en Francia por el descontento de impuestos para la guerra que impuso Francisco I y que luego continuaron Enrique II, y la regente Catalina de Médicis. María de Lorena fue una mujer con una privilegiada cabeza política,  que le tocó gobernar a los levantiscos nobles escoceses, porque su esposo Jacobo V no fue capaz de hacerlo, vivía solamente para la cacería y los placeres galantes, por lo cual tuvo muchos hijos. Uno de los medios hermanos de María, llamado Jacobo Estuardo, conde de Moray,  es otro de los personae dramatis en la vida de María, porque no vacila en usar los medios más arteros y falaces para destronar a la futura Reina de los Escoceses, María Scotorum, como la llamaron despectivamente los ingleses durante su tiempo de prisión. Y este ejemplo lo tomó de los nobles levantiscos que se sublevaron contra su padre Jacobo V Estuardo, que lo hicieron en retaliación por la confiscación de tierras y castillos que hizo con la familia católica Gordon y otras.
Su madre María de Lorena  fue capaz de sostenerse en el poder contra los levantiscos nobles, de enviar a su hija a Francia, de concertar un matrimonio político que servía a los intereses franceses y escoceses, contrarrestando de paso la creciente locomotora inglesa que acumuló un enorme poder luego del reinado de Enrique VIII Tudor, “quien aumentó con regia largueza el legado de dolor del pueblo inglés”.

Los esposos de María Estuardo.
Estuvo casada 3 veces. La primera vez, con Francisco II, el delfín de Francia, hijo de Enrique II de Valois. La segunda vez, tras un intento fallido con un hijo de Carlos V, con Enrique Estuardo conocido también como Lord Henry Darnley; y la tercer vez con James Bothwell un militar defensor de la casa real.
Estos antecedentes sirven para conocer mejor la felonía de enjuiciar y condenar a una reina de Francia, de Escocia, nieta de Enrique VII Tudor, quien de paso también podía ser heredera al trono inglés.

Henry Darnley era un personaje como lo definió el tío de María el cardenal Carlos de Lorena, un “gentil estornino”. Un hombre sin capacidad para gobernar, más fatuo que malo. Ante su incapacidad de gobernar, solo quiso acumular riquezas, honores y privilegios. Y de aquí, luego su aspiración a ser rey, que hizo que lo apodaran despectivamente “El rey Henry”.  El vacío de poder, lo llenó el secretario de la reina, un cantante italiano llamado David Riccio. A quien luego, la ceguera política de Darnley lo hizo ejecutar.

Y Darnley pereció por la desidia del bastardo Jacobo Estuardo, el hermano de  la reina María Estuardo, organizando un atentado con explosión en una casa campestre cerca de Edimburgo, llamada Kirk´O Field. El instrumento para el atentado fue James Bothwell, el militar que tantas veces había apoyado a la casa real.

Y el matrimonio con James Bothwell fue una “orquestación” de los nobles manipulados por el conde de Moray, este ambicioso sin límites Jacobo Estuardo, que quería destronar a su hermana a como diera lugar.

El tercer matrimonio con James Bothwell fue entonces pura conveniencia política, por presión de los nobles para salvar las apariencias pero en el largo plazo era un complot para en últimas inculpar a la reina, que legalizaba mediante el matrimonio al asesino de un rey de Escocia, para igualmente salvar las apariencias.
Y siempre tras bambalinas, el bastardo Jacobo, conde de Moray.

El principio del fin
Una vez casada con Bothwell, nuevamente Jacobo Estuardo agita las aguas para que los nobles la “rescaten” del “regicida” Bothwell. Pero lo que busca en realidad es aislarla para apresarla y conseguir su abdicación en pro de su hijo Jacobo, el futuro Jacobo VI. Y pueden pasar muchas cosas mientras el pequeño Jacobo alcanza su mayoría de edad, incluso que Jacobo pueda llegar a ser rey.

Y huyendo en 1568 de Escocia, se dirigió a donde su prima Isabel, en espera de conseguir ayuda, pues un rey considera a otro rey como un hermano. Pero Isabel solamente respeta el poder y en ese momento, María es una reina sin trono, una gobernante sin apoyo, con enemigos en casa que no conoce y que emplean calumnia y felonía sin ninguna restricción.

Y en Inglaterra no solo está Isabel, sino una serie de consejeros capaces.  Y el más capaz es William Cecil  Lord Burghley, un protestante que hizo su fortuna por la persecución de los católicos y en previsión del futuro, veía una amenaza a la llegada de María Estuardo, que restablecería el catolicismo en Inglaterra. Y durante casi 20 años, hasta febrero de 1587, sufrirá con estoicismo y un valor a toda prueba, los encierros en diferentes castillos, hasta que finalmente fue condenada a muerte, merced a las intrigas de Francis Walsingham, por intentar “atentar contra la vida de Isabel”. Destaca Bordeaux que la familia Lorena `no logró mayor ayuda de la casa Valois, por la indiferencia de Catalina de Valois, “la reina Jezabel” ante su nuera y su matrimonio morganático con el vasallo Henry Darnley. Su cuñado Carlos IX de Valois en su corto reinado no quiso hacer nada, porque tenía los problemas de sus guerras con los hugonotes, y ese inquietante masacre de la Noche de San Bartolomé (La Saint Barthelemy) que Enrique III (apodado el Balafré) igualmente tuvo que manejar pero no lo dejaron gobernar. Felipe II de España no pudo exhibir más diletantismo, el duque de Alba y Juan de Austria cuando ya quisieron hacer algo habían dejado pasar su “cuarto de hora”. Y los diferentes Papas, como Pío IV, Gregorio XIII, Pío V, Sixto V, no quisieron o no contaron con la sincronía política que requería la delicada situación de María.

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Northampton. Crédito de imagen: tpsdave en  https://pixabay.com/es/northampton-inglaterra-ciudad-123053/

La condena es una apología de proceso irregular, como con las otras figuras reales. Todo en pruebas construidas con el único propósito de lograr su condena en un proceso “legal”. En Fotheringay castle en Northamptonshire,  finalmente su cabeza rodó y sus restos mortales  después de seis años, se dejaron en la abadía de Westminster por la influencia de Jacobo VI. No se cumplieron sus deseos de ser inhumada en la necrópolis real francesa de Saint Dennis ni en la de Reims.

Referencia

Paul Henry Bordeaux: María Estuardo. Grandes Figuras Históricas. Biografías Gandesa-Editorial Grijalbo. México, 1957. 422 pp.

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