Sobre libro El anillo de Atila: Albert Salvadó.

Roma viene decayendo hace varios siglos, los “bárbaros” o extranjeros que la rodean se ha romanizado, alcanzan poder militar y comercial, están lejos de las tremendas cargas fiscales que impone el régimen de la “urbi”, que debe mantener soldados, funcionarios venales, emperadores que no quieren gobernar, eunucos que se quieren enriquecer a toda costa….. Y en este maremágnum, el senador Severo Antonino Braulio, frecuenta las esferas del poder en la Roma del Occidente hacia el 440; los visigodos ya establecidos en España, los vándalos en las Baleares, amenazando el norte de Africa, los ostrogodos con sus generales interviniendo en la política de facto del imperio, con nombres como Ricimero, Estilicón, Bonifacio, Aecio. El contexto religioso es que ya el cristianismo es religión de estado, empiezan a surgir las diferentes herejías: el donatismo, el arrianismo, el monofisismo, hace que surjan a su vez al tribunal de la historia los nombres de obispos y jerarcas como Agustín de Hipona, Eutiques, Arrio, Dioscórides, Cirilo, que contribuyeron a forjar el credo, el dogma y el rito eclesial de la actualidad.

Y los hunos, con su líder Atila (el padrecito), empiezan a jugar un fuerte papel en el devenir político de Roma de occidente. Una tropa de 500.000 soldados y jinetes, que han dejado su impronta en la Europa Oriental hasta los tiempos modernos, que forzaron la caída de la ciudad de Roma, el surgimiento de ciudades como Rávena, que fueron testigos de los fuegos fatuos de los últimos emperadores, que empiezan su decadencia con la muerte de Gala Placidia, el ascenso del inepto Valentiniano III, la consolidación del imperio Romano de Oriente. Y finalmente Atila y su tropa caen en los Campos Catalaúnicos o Mauríacos, cerca de Chalons Sur Marne. Y se salvan los nacientes reinos europeos occidentales, que recogen la herencia romana: los francos, los visigodos, los ostrogodos. Gran prosa la de Salvadó, que hace un thriller contado epistolarmente, sobre el anillo de Atila, que le regalara la princesa Honoria – hija de Gala Placidia y el general Constancio-, en señal de rescate y que el emperador de los hunos interpretó como anillo de compromiso, con lo cual estuvo ad portas de tomar a Roma, la cual fue salvada por la fuerza y carácter del papa León I El Grande.

"Libro leído: El anillo de Atila: Albert Salvadó. Roma viene decayendo hace varios siglos, los "bárbaros" o extranjeros que la rodean se ha romanizado, alcanzan poder militar y comercial, están lejos de las tremendas cargas fiscales que impone el régimen de la "urbi", que debe mantener soldados, funcionarios venales, emperadores que no quieren gobernar, eunucos que se quieren enriquecer a toda costa.....  Y en este maremágnum, el senador Severo Antonino Braulio, frecuenta las esferas del poder en la Roma del Occidente hacia el 440; los visigodos ya establecidos en España, los vándalos en las Baleares, amenazando el norte de Africa, los ostrogodos con sus generales interviniendo en la política de facto del imperio, con nombres como Ricimero, Estilicón, Bonifacio, Aecio. El contexto religioso es que ya el cristianismo es religión de estado, empiezan a surgir las diferentes herejías: el donatismo, el arrianismo, el monofisismo, hace que surjan a su vez al tribunal de la historia los nombres de obispos y jerarcas como Agustín de Hipona, Eutiques, Arrio, Dioscórides, Cirilo, que contribuyeron a forjar el credo, el dogma y el rito eclesial de la actualidad. Y los hunos, con su líder Atila (el padrecito), empiezan a jugar un fuerte papel en el devenir político de Roma de occidente. Una tropa de 500.000 soldados y jinetes, que han dejado su impronta en la Europa Oriental hasta los tiempos modernos, que forzaron la caída de la ciudad de Roma, el surgimiento de ciudades como Rávena, que fueron testigos de los fuegos fatuos de los últimos emperadores, que empiezan su decadencia con la muerte de Gala Placidia, el ascenso del inepto Valentiniano III, la consolidación del imperio Romano de Oriente. Y finalmente Atila y su tropa caen en los Campos Catalaúnicos o Mauríacos, cerca de Chalons Sur Marne. Y se salvan los nacientes reinos europeos occidentales, que recogen la herencia romana: los francos, los visigodos, los ostrogodos. Gran prosa la de Salvadó, que hace un thriller contado epistolarmente, sobre el anillo de Atila, que le regalara la princesa Honoria - hija de Gala Placidia y el general Constancio-, en señal de rescate y que el emperador de los hunos interpretó como anillo de compromiso."
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